UN RAYO DE LUZ
“En ocasiones las palabras
para animar a un amigo desconsolado son inútiles, pero sin embargo, una lágrima
de los ojos de la persona que te está ayudando te dicen muchas más cosas que
las palabras son incapaces de transmitirte.”
Cuando ya lo creías todo perdido, cuando ya no podías
encontrar la solución a nada y seguías triste, cuando el aliento te ha faltado
hasta tal punto de estar a punto de ahogarte y de terminar fatigado, lo único
que deseas es que te pase algo bueno, algo diferente, una especie de pequeño
milagro...
Me levanté y miré por la ventanilla aquel paisaje lleno de
blancura que se extendía hasta donde mis ojos no podían llegar. Una capa
uniforme cubría todos los campos a los dos lados de la vía. La nieve era un
manto sobre el que se imprimían todo tipo de huellas, tanto de hombres,
animales y árboles relatando la vida de aquellas tierras. El frío helaba mis
manos calientes cuando tocaban el cristal y mi calor hacía que se empañara con
la forma de mis manos.
El futuro era incierto, nadie podría prever lo que
ocurriría allí, en mi destino, ni el fantástico Sherlock podría haberlo hecho.
Mi alma en esos momentos poseía cierto carácter de nerviosismo, de inquietud,
de malestar. En cuanto pisé el suelo verde de aquel sitio mi corazón estalló en
un continuo vaivén frenético, incluso a veces deseando no estar allí. Cómo me
equivocaba, qué poco confiaba en el futuro...
Compararé este momento de mi vida con una búsqueda.
Históricamente a la pirita se le ha llamado “el oro de los tontos”. La pirita
es un mineral relativamente abundante y de color dorado y muy brillante. La
gente antiguamente lo confundía con oro, de ahí que se le pusiera ese nombre.
Este mineral es un sulfuro de hierro que no tiene mucho valor, sin embargo lo
que la gente buscaba era oro. Pues amigos, yo he hecho un viaje para buscar
pirita, y cuando me he dado cuenta, resulta que lo que tenía en las manos era
ORO, y además de muchos quilates. Obviamente esto es una metáfora, si hubiera
encontrado oro, ahora estaría escribiendo este capítulo desde el Caribe. En
realidad el que ha hecho el hallazgo ha sido mi corazón. Me podría haber hecho
ilusiones creyendo que tenía oro, y al valorarlo me dirían que era un simple
sulfuro de hierro, pero es que lo que he encontrado ha sido oro, y sé cuánto
vale lo que he encontrado.
Ese oro es una persona, una persona que me ha demostrado
muchas cosas y ha estado a mi lado desde que me conoció. Ha sabido apreciarme
aun cuando yo no lo he hecho ni conmigo mismo y se ha preocupado por mí mucho
más de lo que yo me he preocupado por mí mismo. He tenido el oro brillando
delante de mis ojos y los he tenido cerrados sin poder verlo. No hay persona
más ciega que la que no quiere ver. Hoy mismo se lo he dicho, le he dicho que la
quiero un montón y que siento mucho no poder haber apreciado lo que me ha
estado dando durante todo este tiempo. He sido un tonto, pero más vale tarde
que nunca.
Ella ha aparecido en un momento de mi vida que no creía en
casi nada, ni en la amistad, y ella sin pedirme nada a cambio me ha dado
muchísimas cosas, cuando yo creía que eso era imposible que pasara. Me he
sentido querido, y fue en una comida tranquilamente hablando cuando me di
cuenta de todo lo que ella sentía. Me di cuenta de que un gesto puede decirte y
expresarte muchas más cosas que muchas palabras cuando te intentan consolar.
Era lo que necesitaba, en ese momento me di cuenta de lo que tenía delante, y
cuando por fin lo entendí lo único que pude hacer fue sonreír, sonreír como un
tonto.
Han pasado cosas muy interesantes en muy poco tiempo y muy
buenas, cosa que no esperaba. Ahora mismo me siento muy bien con lo que he
encontrado en mi viaje. Aun así me resulta muy complicado expresarlo con
palabras, tan sólo la persona a la que va dirigida este capítulo sabrá todo a
lo que me refiero y con eso me basta. A veces las palabras tienen pocos
destinatarios, no siempre. Siento mucho que este capítulo no sea muy
inteligible o racional, pero no he podido hacer otra cosa. Algunas cosas no se
pueden decir con palabras.
Nunca olvidaré aquel abrazo que te di por la tarde, después
que me hicieras aquella pregunta en la comida. Significas mucho para mí,
siempre tendrás un hueco muy grande en mi corazón.
«Y sobre un mar de confusión salen a flote algunos errores
y faltas. He caminado mucho y me encuentro cansado, pero tranquilo. Tan sólo
quiero darte las gracias, que disculpes mi larga tardanza. Amiga Risa, hermana
Nostalgia, madre Alegría, dulce Esperanza, ahora que el viaje termina, me
invade la calma ».
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