Dos amigos, juventud, ignorancia y divinos tesoros... estos sencillos ingredientes se funden a fuego lento en un modesto ensayo literario a dos bandas a modo de palas de cal y de arena (o de sal y azúcar, siguiendo la analogía culinaria). Relatos de una Noche de Invierno es una recopilación de vivencias desde un punto de vista único, que son dos, al más puro estilo improvisación. Quizá no encuentre verdades fundamentales en estas líneas, o quizá encuentre la senda del unicornio, quizá simplemente se entretenga leyendo un rato, pero, seguramente, y sólo quizá, se dé cuenta usted que en el fondo de nuestro saco de piel, todos somos un poquito iguales y todos tenemos ciertas necesidades, entre ellas la de hacernos preguntas. Sólo entonces comprenderá que son estas preguntas las que nos acompañan cuales maletas, viejas o nuevas, a lo largo del gran viaje que es nuestra vida. Algunas se llenarán con respuestas y conocimiento, aterrador y hermoso, otras se irán vaciando a medida que dejamos de saber o nos desprendemos de bultos. Mas lo importante, al final del camino, es haber usado tantas maletas como nos haya sido posible, porque es lo único que acreditará en nuestra aduana que hemos hecho el viaje de nuestras vidas.

Pasen y vean, la cocina está lista y el horno a punto...


9.-Todos a Una, Repetid...


TODOS A UNA, REPETID: ¡A TOMAR POR CULO!


Este es un capítulo enfadado. Para leerlo voy a pediros a todos que intentéis sentiros cabreados antes de seguir con la historia. Para empezar podéis imaginar que vuestro perro ha muerto, que lo ha matado vuestro mejor amigo con saña y premeditación, el cual se ha liado con vuestra madre y se ha dado a la fuga con vuestra herencia… creo que con esto basta, ¿no? Bien, una vez que estáis algo enfadados y con el ceño fruncido podemos empezar a hablar.
       
         Quiero reivindicar nuestros derechos, en concreto nuestro derecho a no sentirnos como una mierda cuando es otra persona la que nos ha hecho daño. Esta reflexión la ha desencadenado una charla con una persona que no mentaré aquí porque no se lo merece. También viene a hilo de una película que vi en la que ocurría lo siguiente (igual os suena, no la mencionaré por los derechos de autor y esas cosas): una pareja felizmente casada durante más de cuarenta años se separa porque la mujer se fuga con otro más joven alegando que está cansada de todo y muy agobiada. La mujer no podía tomarse unas vacaciones, no… la única salida era tirarse al primer pendón que se le cruzase por medio. Bien por ella, ole sus ovarios (y los cuernos de su marido). Después de estar cuatro meses follando como una posesa con el putón de tres al cuarto decide volver con su marido. Éste, que había estado todo ese tiempo comprando acciones de Clínex, comiendo chocolate y buscando la manera más horrorosa de suicidarse, decide no echar al traste cuarenta años por cuatro meses de cornamenta y le da un abrazo impresionante a su mujer mientras le propina un amoroso beso. Qué bonito, y mientras rascando el gotelé del techo como si fuese un ciervo en celo.
       
           Claro, si es que… ¿cómo no me di cuenta? “si sólo era sexo, cariño, al que realmente amo es a ti”. Qué bien, qué bien, es verdad, qué tontos somos. ¿Nunca os han dicho eso de que al cabo de un mes de dejaros se lo han montado con otro pero que en realidad estaban pensando en vosotros? O mejor aún, que era para olvidaros, que no les quedaba otra solución. Pero la frase estrella es, sin duda alguna, “pero si sólo fue sexo”. ¡Toma ya! Para que luego digan que los hombres somos unos asquerosos insensibles. ¿Y algunas mujeres dónde tienen la sensibilidad, en el agujero del culo? ¿No estará en otro agujero? (¿en el del cerebro?) Ojo, no estoy atacando de forma machista al colectivo de mujeres que pueblan la Tierra, sólo a algunas con las que me he cruzado, bien en el cine o en la vida real. Además, estoy cabreado, esto no es un razonamiento lógico, lo que quiero es desahogarme. Y estoy rabioso, porque la rabia es un sentimiento humano, no es algo tan raro. Si alguien se da por aludido pues que le den dos piedras, a lo mejor se lo merece (y a lo mejor ni eso).
       
         Pero es que lo peor de todo esto es que nosotros (al menos yo) llegamos a perdonar como en la película. Estamos tan “enganchados” o “enchochados”, como dice un amigo mío, que nos da igual todo, lo podemos llegar a perdonar todo. Perdonar sí, olvidar no porque durante el resto de nuestra vida en pareja, con esa pareja, siempre tendremos esa maldita frase revoloteando en nuestra cabeza: “pero si sólo fue sexo, cariño, y, además, no me gustó”. ¡Joder, pues si no te gustó, so gilipollas, haberlo deducido antes de hacerlo y no haberlo hecho! ¡Mema, que eres una so mema y una cenutria! Ah, eso sí, yo te perdono y voy a seguir siendo tu pareja, tu amigo, tu confidente… ¡y un huevo! El frotar se va a acabar. ¿Por qué tenemos que sufrir ese dolor tan grande? Luego les dices un día un “buenas noches” dos octavas más bajo de lo normal y ya te montan el pollo padre y no te hablan en un mes. Mira que como a la mañana siguiente no le lleves rosas a la cama se divorcia. Pero ella puede romper contigo, follarse al primero que pille y volver contigo cuando quiera diciéndote que sólo fue sexo. Venga, repitamos todos juntos, todos los chicos que se quieran librar de este peso: ¡A TOMAR POR CULO! Creo que deberíamos asomar todos la cabeza por la ventana y gritar cada noche a una determinada hora esta frase desde todas las partes del mundo. No os imagináis cuánto relaja. ¡Hombre ya, que no se puede vivir toda la vida pensando que tienes la culpa de la hambruna en Namibia! Encima te quedas con el remordimiento de que es culpa tuya, que podías haber hecho algo para impedirlo… venga ya. Sí, regalarle un Mercedes clase A, no te jode… y un cinturón de castidad.
       
      En este mundo sólo hay una cosa peor que una persona infiel o ligera de faldas (o pantalones), y es la otra persona de la pareja con remordimientos autoinducidos. El otro día hablábamos una gran amiga mía y yo sobre un tema de estos y salió aquello de “pobrecita, con lo sola que se está quedando”. Pobrecitas y pobrecitos los putones de feria, vamos a levantarles un centro de día para atender sus necesidades y un pequeño monumento para levantarles la moral. ¿Pues no veis que no? Se lo han guisado y comido ellos solitos, eso es algo que no le haría ni a mi peor enemigo. Esas cosas están muy feas, no se hacen.
       
        Creo que en mi vida me he sentido tan arrastrado como cuando me pasó algo parecido, no que lo hice, sino que me lo hicieron. Pero resulta que me querían, ¡y una mierda! Reconozco que he hecho cosas malas en mi vida, cosas muy malas de las que me avergonzaré hasta el día en que me muera y que no pienso volver a hacer nunca, pero esto supera a todo. Jamás le haría algo así a alguien a quien quisiera un poco, a nadie por quien sintiera un mínimo de respeto, me parece algo tan rastrero y miserable que quien lo haga debería enmendarse peregrinando al Tibet descalzo y volviendo de rodillas. Quien se lo haya hecho alguna vez a su pareja que se plantee que nunca la ha querido (sea hombre o mujer, aquí da igual). Que le eche cojones y se lo diga para que pueda mandarle a tomar viento con todas las de la ley y, además, que tenga las narices necesarias para soportar lo que su pareja tenga que decirle, que se lo ha ganado con creces.
       
       Si te han hecho algo parecido alguna vez no le des más vueltas, deja a esa persona. Por mucho que la quieras, ella a ti nunca te querrá y te aseguro que te mereces algo mejor que eso, a no ser que seas un puñetero cerdo misógino y te lo hayas ganado a pulso, en cuyo caso tengo que darle la enhorabuena a tu pareja y recomendarle a ella que sea quien te deje a ti. Siguiendo con el supuesto de que sea el lector quien ha sufrido esto en sus carnes y en su mente, no le des explicaciones a nadie, déjala, que le den y no le guste, que se lo merece. ¿No había una maldición gitana que rezaba algo como “que te quedes sin orgasmos el resto de tu vida”? Pues debería haberla, si no, la inventaré yo.

        A todos los putones del mundo que andáis haciendo daño a quien os quiere: id a tomar viento al Teide, a ver si se os congelan las ideas y vuestros órganos reproductores se os caen a pedacitos. No os merecéis que os hayan querido. ¿Os parece cruel? Pues no lo es bastante, sois vosotros los crueles porque habéis tenido lo que muchos envidiarían, lo que muchos habrían llegado a pagar con la vista o con uno de sus órganos y lo habéis desperdiciado. Habéis tenido la vida de otra persona en vuestras manos, en vuestros actos y, lejos de corresponder esa confianza depositada en vosotros, la habéis traicionado de la forma más vil que existe. Habéis transformado el amor que se os dio en mentira corrompida y en una puñalada por la espalda. Si por mí fuese, en este momento de enfado, no dejaría que nadie os amara en el resto de vuestras vidas. A lo mejor en la siguiente reencarnación habéis aprendido a apreciar lo que se os dio en la otra vida y no supisteis valorar.

    Personalmente tengo que decir que pasé una vez por algo similar, me sentí como un coprolito, los remordimientos infundados me asaltaron y me estuve comiendo la cabeza durante meses. Pensaba una y otra vez en qué había hecho mal, me entraron ganas de suicidarme en más de una ocasión, pensaba que era la peor persona del mundo… pues no, yo lo di todo, mi casa, mi tiempo, mi propia familia, mi hombro para llorar, mis labios para charlar con un amigo o para besar como un amante, mi cuerpo para cargar con el peso que fuere menester o para hacer con él lo que quisieran, mis manos para dar un abrazo, para apoyar en el camino, para hacer de cálida manta por las noches, mi cabeza con mi escasa inteligencia para solucionar los problemas de la persona a quien quería, mi corazón entero, mi confianza, toda mi confianza, ofrecí cambiar poco a poco todo cuanto fuera necesario cambiar de mí para gustar más a la otra persona, ofrecí mi vida entera, no me hubiese importado morir por ella, mi propia alma entregué a una persona que para mí fue el universo mismo… y me la partieron por la mitad. La sensación es indescriptible, es mucho más intenso que cualquier cosa que haya experimentado, más que la muerte de un ser querido. Es lamentable decir esto último, pero es cierto. Yo habría hecho cualquier cosa por ella, cualquiera, la habría perdonado incluso, como el estúpido marido de la película que vuelve con su mujer como si nada, yo lo habría hecho… porque yo cuando quiero a alguien quiero de verdad, no quiero a medias, no me engaño, yo no trato a la gente como ganado porque no me gusta que lo hagan conmigo, es simple lógica, el universo funciona así, es simple, como la mente de un hombre. No suelo odiar a nadie pero empiezo a odiar a la gente que hace estas cosas con sus parejas. Si quieren ser unos pendones que lo sean, es una forma de vida tan respetable como cualquier otra, pero que no vayan engañando a los demás, que no hagan daño a nadie, si quieren joder vidas que se jodan la suya propia que ya tienen bastante.

Aun después de hacer toda esta reflexión no puedo hacer otra cosa que decir que siento decir esto: a todos los que hayáis hecho esto a alguien que os quería, ¡que os den por culo! En serio, no os merecéis lo que habéis tenido, ojalá os encontréis con alguien peor que vosotros y os haga lo mismo multiplicado por tres, más que nada, por vuestro bien, así, a lo mejor, aprendéis a dejar los sentimientos de los demás tranquilos.

Que vuestras peores pesadillas reflejen el daño que habéis causado en quienes lo dieron todo por vosotros.

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Algunas personas en las que confío y que escuchan mis historias sobre este tipo de mujeres intentan objetivamente explicar lo que me pasa, y la mayoría de las personas coinciden con que soy demasiado enamoradizo… Os voy a explicar lo que me ha pasado con las chicas, y quiero que objetivamente me digáis si es normal que esté así, si  debería tener esos sentimientos de culpabilidad auto infundidos y una autoestima que me río yo de que la expresión “que me llegue a los pies” sea poco para decir lo que siento. Empecemos por el principio, creo que sería lo más correcto. Veamos la primera chica con la que “estuve”, si se puede llamar de esa manera, me hizo mucho daño, el caso es que no la he vuelto a ver más y me mintió. Sólo fue un rollo de un día… La segunda chica parecía que era algo más seria, me enamoré de ella, luché por ella, lo di todo, me peleé incluso con mi familia y arriesgué un viaje a otro sitio para decirle lo que sentía. Todo parecía estar bien, la vi durante tres semanas seguidas, hice lo imposible por estar con ella, y a la primera de cambio, me dejó por el Messenger. Relación a distancia. Muy bien, la cosa mejoraba por momentos. Dos de dos. Duró un mes exacto. La tercera chica era de Alicante, milagrosamente. Fue maravilloso, hasta que se acabó. Ella volvió con su exnovio, que era muy persistente, yo la quería mucho, le di todo lo que podía darle, TODO, soy así de tonto a veces. Ella se montó un lio en la cabeza y me dejó por su exnovio. ESTUPENDO. Tres de tres. Duró menos de un mes, comiéndome la cabeza durante ese tiempo por su exnovio, y por todo lo que pasaba. GENIAL, MARAVILLOSO, es que me encanta.

Me gustaría explicarme mejor, explicar mejor la situación, pero creo que no es necesario. Con los datos presentes, decidme, ¿soy un jodido enamoradizo que muestro mis sentimientos con demasiada facilidad? NO. Me han hecho daño, mucho daño, y lo odio, no sabéis cómo me siento, y no puedo hacer nada, joderme. Ahora mismo estoy tan lleno de rabia y odio, que no puedo casi ni seguir escribiendo con una línea argumental clara, sólo me salen cosas malas, odio provocado por unas personas en concreto. Escribo también por desahogo, creo que este capítulo no tiene otra finalidad que ésta. Pero he sacado algunas conclusiones que después expondré como pueda, al menos lo intentaré.

Ahora mismo lo único que saco en claro es que no he tenido suerte, no he tenido nada de suerte. Pero la naturaleza es sabia, buscará una especie de equilibrio. Me gustaría decir también que si alguna chica se siente identificada aquí arriba, lo siento mucho, pero es así como lo sentí. Ahora mismo les tengo cariño, he llegado a perdonarlas y hablar con ellas tranquilamente, y aun así a veces me he llevado alguna que otra decepción por parte de ellas, qué le vamos a hacer. Yo mismo definí hace algo de tiempo la existencia de una línea imaginaria para explicar una situación de AMOR-ODIO con las exnovias. Esa línea existe, separa dos cosas muy distintas, casi antagónicas, el Amor que aun sientes por esa persona, el cariño por ella y el Odio por haberte hecho lo que te hizo, porque eso nunca se olvida. Esa línea es más delgada de lo que imagináis. Hay días y días. En unos estás en la parte del Amor, recuerdas lo que viviste con ella, lo que hicisteis juntos, lo que la amaste, lo que diste por ella, y lo que darías ahora por estar con ella. En días distintos a los primeros, estás en la zona Odio, las odias, por lo que te hicieron y con razón, no se olvida. Estás ahora mismo solo y jodido por culpa de ellas, lloraste lo inllorable cuando te dejó, te amargaste por su amor, te dolió mucho lo que hizo, te puso los cuernos, rechazó todo lo que le diste desde el fondo del corazón y ahora quemará todas tus cartas, que con mucho amor hiciste, resultando al final un leve recuerdo que queda en su cabeza. Hay varias razones para estar en cada una de las zonas, pero son sólo suposiciones, quizás un buen día o un mal día, verla por la calle, las fases de las lunas, alineamiento de planetas….quién sabe…

Pero ya está bien. ¿Quiénes se han creído que son? Estoy triste cada vez que hablo con alguna de ellas, cuando me dicen que están saliendo con otro chico, o que han conocido a una persona especial, yo podía ser esa persona, pero no, en lugar de eso, me hizo daño y seguramente el chico con el que esté ahora salga peor parado que yo. Podría ser feliz pero no lo soy, por culpa del daño que me hizo una vez y que nunca podré olvidar. Cada vez que voy al cine solo, cada vez que me voy al club a escuchar música solo, cada vez que quedan mis amigos con sus novias para ir todos juntos, te sientes solo, como una mierda, te sientes más que nunca dañado, herido e indefenso, con ganas de irte a la cama y llorar y llorar hasta que te duermes, deseando que al día siguiente no amanezca, sumergido en una noche eterna, en una tristeza mayor de la que nunca habías imaginado.

A los que habéis sufrido esto en persona: mirad adelante, enfadaos, desahogaos, gritad a una pared y seguid con vuestras vidas. Seguro que hay alguien mejor esperando encontraros en la calle, en una cafetería, en un chat o haciendo submarinismo en Canarias, porque al fin y al cabo no sabemos lo que nos depara el Destino. No desconfiéis de los demás porque os hayan hecho daño, no siempre será así. Parece mentira, cosa de cuento de hadas, pero resulta que hay gente buena en el mundo, ahora sólo es cuestión de tiempo y esfuerzo invertido en buscarlas.

Mucha suerte y un abrazo de compañero de camino.

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