GRACIAS
Justo
en el momento que ya empezabas a no creer en nada, es ese momento que creías
que el amor no existía, en el que estabas a punto de cerrar tu corazón, aparece
una persona especial que te hace experimentar sentimientos que creías que no
pertenecían a esta vida. Me ha abierto los ojos, me ha abierto el corazón que tenía
casi cerrado, me ha hecho sentir cosas que nunca pensé que me pasaran a mí. He
tenido la maravillosa oportunidad de pasar un fin de semana entero con ella y
de disfrutar cada momento con intensidad, con alegría, compartiendo todo lo que
hay dentro de mí, y por eso, quiero darle las gracias en este capítulo. Quiero
expresarle una vez más lo que siento por ella, quiero decirle que la quiero.
Gracias.
Gracias por todos esos momentos, que aun pequeños algunos, hemos podido
compartir. Me he sentido muy bien contigo. Gracias por aquel abrazo en la
estación, fue la mejor recompensa que tuve después de un viaje un poco pesado.
Aunque estaba lloviendo, pude ver el sol en tus ojos brillar, brillaban de
felicidad y entonces, mi sonrisa nació de la nada, para no dejar de sonreír
hasta el último momento.
Gracias
por las risas que nos echamos de camino a tu casa, andando, sin saber por dónde
iba. Aunque perdido en aquella ciudad, sabía que estando contigo no me iba a
perder. Te seguiría allí donde fueras para poder estar contigo.
Gracias
por aquellos besos improvisados de camino a casa, en aquellas calles
desconocidas y frías para mí. Era el calor que me movía.
Gracias
por aquel primer beso en el ascensor, más tierno, más cariñoso, en el que nos
decíamos sin palabras: “te he echado tanto de menos, pero estoy feliz, ahora
estás aquí conmigo”. Me has enseñado que a veces las palabras sobran, y que se
pueden expresar muchas cosas con un beso.
Gracias
por la mirada de complicidad cuando estaba en tu casa. No me dejaste sólo en
ningún momento y me hiciste sentir muy cómodo.
Gracias
por aquellas caricias en el coche. Por fin estábamos juntos y no
desaprovechamos ningún momento. El suave tacto de tu piel me decía que aquello
no era un sueño, y que estabas ahí, a mi lado.
Gracias
por los momentos que pasamos por la noche, aun en la reunión tan aburrida en la
que estábamos, estar sentado junto a ti me hizo desconectar totalmente de lo
que estaban diciendo, me sentía tranquilo y bien. Lo único que hacía era
mirarte y abrir más los ojos para saber que no eras una ilusión.
Gracias
por enseñarme la exposición. Fue muy bonito compartir lo que más te gusta, tu
carrera contigo en un sitio tan grande. Estabas contenta, íbamos de un lado
para otro buscando lo que más nos gustaba, hablando, riéndonos, compartiendo
sueños e ilusiones para el futuro.
Gracias
por enseñarme Valencia, por mostrarme todos los caminos, por enseñarme a
situarme, me hiciste sentir como en mi casa, me hiciste sentir como si no fuera
un extraño.
Gracias
por mi primera clase de introducción al italiano, fue muy especial que me
enseñaras lo que estudias y me animaras a estudiar a mí también un idioma que
me gusta. Me sentí muy lleno con aquellos momentos, aprendiendo contigo, fue un
momento muy especial.
Gracias
por la confianza y seguridad que me transmites.
Gracias
por abrazarte a mí cuando hacía frío y pedirme que te diera calor, por sentirte
cerca, gracias por tu cariño.
Gracias
por poder compartir un día con tu grupo en aquella convivencia, siendo
monitores de un grupo, juntos, los dos.
Gracias
por los momentos del césped con tanta tranquilidad que vivimos, donde noté que
me dabas todo el amor que tenías dentro, y aprovechábamos los últimos segundos
juntos.
Gracias
por todos aquellos momentos que tan sólo tú y yo sabemos que
ocurrieron, tan sólo tú y yo sabemos lo que realmente sentimos, gracias por
esos instantes que sólo son tuyos y míos y que guardaré siempre en mi memoria.
Gracias
por las risas en la convivencia en aquella dinámica que salió tan bien,
disfruté muchísimo viendo cómo te reías.
Gracias
por el paseo tranquilo que dimos cuando teníamos unos momentos de descanso en
la convivencia. Abrazos, besos, estábamos los dos, en aquel sitio tan bonito
disfrutando juntos.
Gracias
por acompañarme hasta el final del viaje, abrazados, donde no dejaste de
compartir conmigo todo lo que sientes.
Gracias
por el gesto de despedida, porque aun habiéndonos despedido, volviste corriendo
para que te diera un beso más.
...
de espaldas, ella volvía por el camino que habíamos andado, sin dejar de
mirarla, ella se volvió y me un hizo un gesto de despedida con la mano.
Mientras se lo devolvía, ella desapareció detrás de unos árboles que estaban en
el camino. Sin dejar de volver la vista hacia otro sitio, mis ojos se quedaron
fijos en el infinito y dos pequeñas lágrimas resbalaron por mi cara hasta caer
al suelo...
“Gracias por todo lo que hemos compartido, y
gracias por hacerme ver, que aunque mis ojos estén llenos de lágrimas puedo llegar
a escribirte algo tan bonito como son estas palabras”.
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