Dos amigos, juventud, ignorancia y divinos tesoros... estos sencillos ingredientes se funden a fuego lento en un modesto ensayo literario a dos bandas a modo de palas de cal y de arena (o de sal y azúcar, siguiendo la analogía culinaria). Relatos de una Noche de Invierno es una recopilación de vivencias desde un punto de vista único, que son dos, al más puro estilo improvisación. Quizá no encuentre verdades fundamentales en estas líneas, o quizá encuentre la senda del unicornio, quizá simplemente se entretenga leyendo un rato, pero, seguramente, y sólo quizá, se dé cuenta usted que en el fondo de nuestro saco de piel, todos somos un poquito iguales y todos tenemos ciertas necesidades, entre ellas la de hacernos preguntas. Sólo entonces comprenderá que son estas preguntas las que nos acompañan cuales maletas, viejas o nuevas, a lo largo del gran viaje que es nuestra vida. Algunas se llenarán con respuestas y conocimiento, aterrador y hermoso, otras se irán vaciando a medida que dejamos de saber o nos desprendemos de bultos. Mas lo importante, al final del camino, es haber usado tantas maletas como nos haya sido posible, porque es lo único que acreditará en nuestra aduana que hemos hecho el viaje de nuestras vidas.

Pasen y vean, la cocina está lista y el horno a punto...


12.-Las Personas Especiales en Peligro de Extinción

LAS PERSONAS ESPECIALES: ESPECIE EN PELIGRO DE EXTINCIÓN

Ya me encuentro aquí, delante de mi teclado con el que puedo expresar todo aquello que siento a otras personas, de nuevo, después de mucho tiempo. No siempre se puede estar inspirado para escribir, hay días altos y días bajos y si no he escrito es por una serie de motivos, que si bien ahora no vienen al caso, algún día, estoy seguro, me referiré en este compendio de aventuras. Hoy me he sorprendido de cómo puede venirte la inspiración, puede ser tan simple como beberte un vaso de agua, y pensar en algo, está claro, pero ha sido ese momento. Entonces subí rápidamente al ordenador y me puse a escribir este relato, que no tiene nada de ficticio, es 100% real. Trata sobre aquellas personas que intentan ser diferentes en un mundo que nos obliga a tener un patrón de conducta. Hablo de gente rebelde, que no se conforma con lo que la sociedad le obliga a hacer, o decir, o cómo comportarse incluso. Pero rebeldía en el sentido positivo de la palabra, no estoy hablando de vandalismo ni actos negativos, estoy hablando de rebeldía contra la presión del mundo. Gente que lucha por sus ideales, sus propios ideales, no unos impuestos por el jefe directivo de alguna campaña publicitaria, gente noble, sin maldad en sus actos. Creo que es gente maravillosa, de la que necesita el mundo ahora mismo para poder sobrevivir un poco más de tiempo. Porque amigos, siento deciros que si continuamos así, películas tan terribles como “El Día de Mañana”, donde la Tierra es testigo de una de las mayores inclemencias de la Naturaleza, donde se congelan ríos y mares, donde todo es inundando por el agua de los polos, dejará de ser una película para convertirse en la realidad. No hay más que ver el terrible maremoto y las grandes olas que han arrasado las costas de Asia o los grandes fragmentos de hielo que se desprenden de los Polos. Nos queda menos tiempo del que creemos. Pero creo que ese es otro tema que abordaré con más calma en otro capítulo, me apetece. Sigamos con esas personas especiales, que me desvío un poco del tema. El ser humano como tal tiene muchos fallos, es normal, por eso dicen que somos humanos, pero hay uno en concreto que no me gusta en absoluto, y es el de los prejuicios que tenemos. Nos da por enjuiciar a las personas por su forma de vestir o por su forma de hablar o de pensar, cuando no son más que otro ser humano, que como nosotros está viviendo su vida. Prejuicios hay muchos, demasiados, el ser humano está lleno de ellos, no tiene la mente abierta a cualquier posibilidad, ni a cualquier situación, podría enumerar algunos, pero voy a ir al centro de la cuestión: hay un prejuicio que dice: “Las cosas que no son normales, que se salen un poco del estándar, son raras, y por tanto no me gustan.” Esto es así, siempre ha sido así, un ejemplo claro: las brujas. Estas amables señoras, practicaban, según los aldeanos de la misma ciudad, brujería y magia negra. ¡Madre mía! ¡No puede ser! Para ellos era gente rara, gente que no seguía las mismas vidas aburridas de las otras personas, que experimentaban cosas nuevas. ¡ERAN BRUJAS! ¿Sí? ¿Son brujas? Pues… ¡¡¡aaaaaaaaaa la hoguera!!! (Pronunciar la frase como la famosa frase de un grupo cómico español, Cruz y Raya: ¡aaaaaaaaaa la saca!). Los ciudadanos perseguían a estas mujeres con herramientas de trabajo del campo, hoces, azadas, por si se les ocurría escapar. Seguro que nadie preguntaba qué se les ocurría hacer a esas brujas en su tiempo libre, o qué magia practicaban, las quemaba directamente. Estoy seguro que si hubieran existido los misiles tierra-aire en aquellos tiempos, más de un ciudadano se llevaría uno consigo para ver el crematorio de la bruja, por si acaso, ésta cogía la escoba y se le ocurría salir volando. Y ya está hombre, muerto el perro, acabada la rabia, y con las brasas de la hoguera pues te haces una barbacoa con tus amiguetes.


      Otro ejemplo, el de los UFOS, o mejor, utilizando un acrónimo español, OVNIS (Objeto Volador No Identificado, por si hay algún despistado). Al fin y al cabo, platillos volantes, naves espaciales, objetos extraterrestres, como queráis llamarlo. Hay tantas historias sobre eso, me gustaría contar tantas cosas sobre este tema, pero es que no es objeto de este capítulo hacerlo. Creo que ya he puesto un ejemplo, el de las brujas. El caso es que aún hay gente que cree rotundamente que no existen, ¡ojo! Yo no estoy diciendo que existan o que dejen de existir, sólo manejo la posibilidad que hayan otras civilizaciones más avanzadas que la nuestra (eso no es muy difícil) en otro lugar. Si analizamos la situación, nosotros estamos aquí gracias a algún tipo de acontecimiento que surgió en los primeros compases de la vida de la Tierra, o un poco más tarde. Si sabemos que el espacio es infinito, veamos, ¿cuál es la posibilidad de que haya pasado algo parecido en otro planeta? Es muy posible que incluso tengan Internet también y que cuando publique este capítulo ellos lo lean… quién sabe… para terminar el tema de los OVNIS, voy a acabar diciendo una cosa que yo mismo dije, y apunté en mi cuaderno de notas. “Nada es imposible. El término imposible es tan sólo una aproximación que hacemos los seres humanos a algo que parece sumamente improbable.”


      Después de estos ejemplos tan reveladores y como a modo de introducción hablaré de las personas especiales, que es el tema en cuestión. Conozco a muy pocas, de ahí que sean especiales. Es como el oro, se revaloriza porque hay muy poco en todo el mundo, lo que pasa es que las personas especiales casi no se tienen en cuenta. Pasa lo contrario que en el caso del oro. Se nos aísla por ser como somos, tenemos que disfrutar de una vida casi solitaria, e intentamos disfrutar lo que buenamente podemos de las cosas, porque no nos es fácil, y creedme que no es plato de buen gusto. Digo “tenemos” porque yo también me considero una persona muy especial, tanto que no congenio en casi ninguna parte, quizás este capítulo sea fruto de la frustración, nunca mejor dicho, que me invade, pero es que necesito que alguien lea lo que escribo, que estas palabras que tanto me he guardado dentro salgan para ser leídas. No necesito lo que otras personas necesitan, no me gusta lo que a otras personas les gusta. Hoy mismo se lo he comentado a mi amigo cuando íbamos en el coche. Le he dicho que puedo contar mis amigos con los dedos de una mano, y me sobran, pero es que ya no tengo a más gente, el resto son compañeros de clase, con los que no puedo hacer casi nada, porque es una gente que no me llena. Tengo tantos ambientes en los que he existido y en ninguno tengo un grupo de amigos para salir por ahí, porque no me gusta. Cuando me voy al cine, me voy con una o dos personas a lo sumo. Hay veces que me voy yo solo. Siempre rodeado de las mismas personas que sabes que no te van a fallar, por eso busco otras metas en la vida, sé que a ellos los tengo ahí y yo también estoy para ellos, y se lo demuestro siempre que puedo, con un gesto, para que sepan que los valoro mucho. Pero hay cosas que ellos no me pueden dar, o cosas que no podemos hacer juntos. Sé que tienes que dedicarte tiempo a ti mismo, para conocerte, para coexistir contigo y gustarte a ti mismo, en definitiva, estar solo a veces, no es malo, pero en su justa medida. Podría contar decenas de veces que me he ido solo al cine, solo al club de jazz y podría contar decenas de veces que ha habido cosas que no he podido hacer por falta de gente. Jugar un partido de Squash tú solo, como que aburre mucho, igual que jugar al billar, también aburre mucho, lo bueno que tiene es que sabes que ganarás. Si un amigo especial te falla, estás jodido amigo. Me sorprendo muchas veces cuando un grupo de gente, de más de cuatro personas, se reúne para hacer alguna actividad. La gente dice, me voy al cine con mis amigos… joder, ¿tantos tienes como para decirlo en plural? Después unos bailes en las discotecas de la zona de marcha, y a casa a la cama a pasar la borrachera, porque has estado con tus amigos de puta madre, riéndote y emborrachándote. Pues qué queréis que os diga, eso a mí no me va, la primera porque no puedo hacerlo porque no tengo ese grupo de amigos, y la segunda es porque no me gusta. Me gustan cosas demasiado especiales, me gusta el jazz, me gusta jugar al billar, la fotografía, salir al campo, y la biología. Me gusta salir los sábados a coger minerales a Murcia, ¡es que cágate! No me podría gustar emborracharme y ponerme como un piojo los sábados y ligarme a todas las tías de Alicante… ¡pues NO! Me gusta salir al campo y vivir aventuras, como salir por ahí a una zona a hacer censos de aves nocturnas, ¡vuélvete a cagar! Por si eso era poco, me gusta el Jazz, nada de pachangueo, no señor, nada de bacalao, no, Jazz y Blues. En Alicante sólo hay dos sitios donde pongan esa música, para vuestra información. Me toca ir sólo, porque me gusta, ya me está empezando a gustar ir solo a los sitios. Una novia que tuve me dijo que no sabía dónde íbamos a ir un sábado ella y yo juntos, gracias por recordármelo, le dije. Después de esa conversación corté con ella.


      Me gustaría saber si alguien me entiende, es tan complicado lo que intento explicar, es que no sé si lo estoy haciendo correctamente. Me siento muy solo, aunque sepa que tengo amigos, aunque sepa que tengo una familia, no sé lo que necesito, sé que estoy buscando algo, pero es que no lo encuentro, es como andar por el desierto y ver espejismos de oasis llenos de agua y palmeras que proyectan su sombra, llegar al sitio y darte cuenta de que no son más que granos de arena y seguir andando porque ves otro espejismo provocado por las radiaciones de calor que salen del suelo. Tú sigues andando, sin encontrar nada, y como no tienes brújula, lo único que haces es dar vueltas en círculo, llegando al mismo sitio, otra vez, pero cada paso que das estás más agotado. Pero sigues andando, tonto de ti, buscando otro oasis que no existe, para al final acabar sin fuerzas, sin agua y sin comida, tirado en el suelo, inconsciente esperando tu suerte y tu muerte. Así me siento yo ahora mismo. Una comparación bastante gráfica creo.


       No le veo solución a todo esto que me estoy preguntando a mí mismo, como reflexión personal. No sé qué hacer ya, no voy a cambiar porque eso sería ir en contra de mis propios pensamientos. No me va a gustar la pachanga o el gitaneo por mucho que me lo proponga. Me acuerdo una vez que una profesora de universidad de una asignatura que tuve, le insistimos mucho en que pusiera ciertos apuntes de clase en Internet. Ella muy sabiamente respondió que ella no sabía colgarlos, que los tenía que colgar otra persona. Después añadió: podría aprender a hacerlo, pero es que si aprendo, después la gente me agobiaría pidiéndome que cuelgue mis apuntes en Internet y no quiero complicarme la vida. Si no sabes hacer algo, seguro que no te pedirán que lo hagas. ¿Será la ignorancia la solución para todo? Si lo es, yo no tengo solución, porque no pienso pasar de todo y de todos, no quiero ser ignorante, tiene que existir otra alternativa.


       Sentirme querido es una de las asignaturas que aún tengo pendiente de esta carrera a contrarreloj que es la vida, y creo sinceramente que ahora no es tiempo para aprobarla. Ya me la sacaré cuando pueda. Ahora es tiempo para invertirlo en mí, en estar solo, que ya le estoy cogiendo el gusto por estar solo, ir solo a los sitios, aprender que no es tan malo, que tiene sus ventajas. No es lo que más me gusta, pero uno ya se acostumbra a todo lo que le echen, total…

     Estoy harto, hasta la misma coronilla de que la gente se ría de lo que hago. Le dices a alguien… Me voy al campo a hacer unos transectos lineales para estudiar la fauna de artrópodos epigeos marchadores de la zona para averiguar su abundancia y su grado de implicación con el ecosistema. La gente te dice: ¿te vas a contar bichos al campo?... ¿¿CON EL FRÍO QUE HACE?? Jajajajaja. Tú estás loco. Nadie te dice: ¿sí? Que interesante, ¿donde os vais a ir? O como la gente inculta que te pregunta qué estudias. Les dices que biología, y su siguiente pregunta es: ¿y eso para qué sirve? Para nada, le contestas, no sirve para nada, sirve para conocer la vida, para conservar los bosques, para mantener un equilibrio con la naturaleza, para conocer los procesos, miles de ellos que se dan a cabo para que tu vida insignificante siga en este planeta, sirve para que nuestros hijos vean cosas verdes en un futuro, sirve para conocer a la Tierra, sirve para mantener la vida que se creó en este planeta, sirve para investigar sobre las enfermedades que te afectan, sirve para ser mejor personas, aparte de lo que te he dicho, no sirve para mucho más, en realidad es una mierda de carrera, no sé por qué la sigo estudiando. Después de decirle eso, te quedas más a gusto que nada. Porque no es la primera vez que te lo preguntan. Eso sin contar el trato preferencial que tenemos los científicos y lo bien que nos trata la sociedad. Tenemos un trato preferencial cara a la pared, una pared negra, muy fea, allí es donde estamos mirando, sin hacernos caso.


       Todo ello se me ha juntado hoy, cuando escribo estas palabras. Espero dormir, entrar en fase REM, soñar algo que no recuerde cuando me levante, descansar y mañana coger minerales en Murcia, y a quien no le guste que no mire, pero que no se meta conmigo por hacer lo que me gusta.


       Espero que el próximo capítulo que escriba sea más esperanzador, porque este no lo es, pero son nuestras vidas, es lo que nos pasa, y tenía que contarlo. Esto no deja de ser la vida que estamos viviendo y es lo que estamos aquí relatando.


       Hasta pronto.

0 comentarios:

Publicar un comentario