LAS PERSONAS ESPECIALES: ESPECIE EN PELIGRO DE EXTINCIÓN
Ya me encuentro aquí, delante de mi teclado con el que
puedo expresar todo aquello que siento a otras personas, de nuevo, después de
mucho tiempo. No siempre se puede estar inspirado para escribir, hay días altos
y días bajos y si no he escrito es por una serie de motivos, que si bien ahora
no vienen al caso, algún día, estoy seguro, me referiré en este compendio de
aventuras. Hoy me he sorprendido de cómo puede venirte la inspiración, puede
ser tan simple como beberte un vaso de agua, y pensar en algo, está claro, pero
ha sido ese momento. Entonces subí rápidamente al ordenador y me puse a
escribir este relato, que no tiene nada de ficticio, es 100% real. Trata sobre
aquellas personas que intentan ser diferentes en un mundo que nos obliga a
tener un patrón de conducta. Hablo de gente rebelde, que no se conforma con lo
que la sociedad le obliga a hacer, o decir, o cómo comportarse incluso. Pero
rebeldía en el sentido positivo de la palabra, no estoy hablando de vandalismo
ni actos negativos, estoy hablando de rebeldía contra la presión del mundo.
Gente que lucha por sus ideales, sus propios ideales, no unos impuestos por el
jefe directivo de alguna campaña publicitaria, gente noble, sin maldad en sus
actos. Creo que es gente maravillosa, de la que necesita el mundo ahora mismo
para poder sobrevivir un poco más de tiempo. Porque amigos, siento deciros que
si continuamos así, películas tan terribles como “El Día de Mañana”, donde la
Tierra es testigo de una de las mayores inclemencias de la Naturaleza, donde se
congelan ríos y mares, donde todo es inundando por el agua de los polos, dejará
de ser una película para convertirse en la realidad. No hay más que ver el
terrible maremoto y las grandes olas que han arrasado las costas de Asia o los
grandes fragmentos de hielo que se desprenden de los Polos. Nos queda menos
tiempo del que creemos. Pero creo que ese es otro tema que abordaré con más
calma en otro capítulo, me apetece. Sigamos con esas personas especiales, que
me desvío un poco del tema. El ser humano como tal tiene muchos fallos, es normal,
por eso dicen que somos humanos, pero hay uno en concreto que no me gusta en
absoluto, y es el de los prejuicios que tenemos. Nos da por enjuiciar a las
personas por su forma de vestir o por su forma de hablar o de pensar, cuando no
son más que otro ser humano, que como nosotros está viviendo su vida.
Prejuicios hay muchos, demasiados, el ser humano está lleno de ellos, no tiene
la mente abierta a cualquier posibilidad, ni a cualquier situación, podría
enumerar algunos, pero voy a ir al centro de la cuestión: hay un prejuicio que
dice: “Las cosas que no son normales, que se salen un poco del estándar, son
raras, y por tanto no me gustan.” Esto es así, siempre ha sido así, un ejemplo
claro: las brujas. Estas amables señoras, practicaban, según los aldeanos de la
misma ciudad, brujería y magia negra. ¡Madre mía! ¡No puede ser! Para ellos era
gente rara, gente que no seguía las mismas vidas aburridas de las otras
personas, que experimentaban cosas nuevas. ¡ERAN BRUJAS! ¿Sí? ¿Son brujas?
Pues… ¡¡¡aaaaaaaaaa la hoguera!!! (Pronunciar la frase como la famosa frase de
un grupo cómico español, Cruz y Raya: ¡aaaaaaaaaa la saca!). Los ciudadanos
perseguían a estas mujeres con herramientas de trabajo del campo, hoces,
azadas, por si se les ocurría escapar. Seguro que nadie preguntaba qué se les
ocurría hacer a esas brujas en su tiempo libre, o qué magia practicaban, las
quemaba directamente. Estoy seguro que si hubieran existido los misiles
tierra-aire en aquellos tiempos, más de un ciudadano se llevaría uno consigo
para ver el crematorio de la bruja, por si acaso, ésta cogía la escoba y se le
ocurría salir volando. Y ya está hombre, muerto el perro, acabada la rabia, y
con las brasas de la hoguera pues te haces una barbacoa con tus amiguetes.
Otro ejemplo, el de los
UFOS, o mejor, utilizando un acrónimo español, OVNIS (Objeto Volador No
Identificado, por si hay algún despistado). Al fin y al cabo, platillos
volantes, naves espaciales, objetos extraterrestres, como queráis llamarlo. Hay
tantas historias sobre eso, me gustaría contar tantas cosas sobre este tema,
pero es que no es objeto de este capítulo hacerlo. Creo que ya he puesto un
ejemplo, el de las brujas. El caso es que aún hay gente que cree rotundamente
que no existen, ¡ojo! Yo no estoy diciendo que existan o que dejen de
existir, sólo manejo la posibilidad que hayan otras civilizaciones más
avanzadas que la nuestra (eso no es muy difícil) en otro lugar. Si analizamos
la situación, nosotros estamos aquí gracias a algún tipo de acontecimiento que
surgió en los primeros compases de la vida de la Tierra, o un poco más tarde.
Si sabemos que el espacio es infinito, veamos, ¿cuál es la posibilidad de que
haya pasado algo parecido en otro planeta? Es muy posible que incluso tengan
Internet también y que cuando publique este capítulo ellos lo lean… quién sabe…
para terminar el tema de los OVNIS, voy a acabar diciendo una cosa que yo mismo
dije, y apunté en mi cuaderno de notas. “Nada es imposible. El término
imposible es tan sólo una aproximación que hacemos los seres humanos a algo que
parece sumamente improbable.”
Después de estos
ejemplos tan reveladores y como a modo de introducción hablaré de las personas
especiales, que es el tema en cuestión. Conozco a muy pocas, de ahí que sean
especiales. Es como el oro, se revaloriza porque hay muy poco en todo el mundo,
lo que pasa es que las personas especiales casi no se tienen en cuenta. Pasa lo
contrario que en el caso del oro. Se nos aísla por ser como somos, tenemos que
disfrutar de una vida casi solitaria, e intentamos disfrutar lo que buenamente
podemos de las cosas, porque no nos es fácil, y creedme que no es plato de buen
gusto. Digo “tenemos” porque yo también me considero una persona muy especial,
tanto que no congenio en casi ninguna parte, quizás este capítulo sea fruto de
la frustración, nunca mejor dicho, que me invade, pero es que necesito que
alguien lea lo que escribo, que estas palabras que tanto me he guardado dentro
salgan para ser leídas. No necesito lo que otras personas necesitan, no me gusta
lo que a otras personas les gusta. Hoy mismo se lo he comentado a mi amigo
cuando íbamos en el coche. Le he dicho que puedo contar mis amigos con los
dedos de una mano, y me sobran, pero es que ya no tengo a más gente, el resto
son compañeros de clase, con los que no puedo hacer casi nada, porque es una
gente que no me llena. Tengo tantos ambientes en los que he existido y en
ninguno tengo un grupo de amigos para salir por ahí, porque no me gusta. Cuando
me voy al cine, me voy con una o dos personas a lo sumo. Hay veces que me voy
yo solo. Siempre rodeado de las mismas personas que sabes que no te van a
fallar, por eso busco otras metas en la vida, sé que a ellos los tengo ahí y yo
también estoy para ellos, y se lo demuestro siempre que puedo, con un gesto,
para que sepan que los valoro mucho. Pero hay cosas que ellos no me pueden dar,
o cosas que no podemos hacer juntos. Sé que tienes que dedicarte tiempo a ti
mismo, para conocerte, para coexistir contigo y gustarte a ti mismo, en
definitiva, estar solo a veces, no es malo, pero en su justa medida. Podría
contar decenas de veces que me he ido solo al cine, solo al club de jazz y
podría contar decenas de veces que ha habido cosas que no he podido hacer por
falta de gente. Jugar un partido de Squash tú solo, como que aburre
mucho, igual que jugar al billar, también aburre mucho, lo bueno que tiene es
que sabes que ganarás. Si un amigo especial te falla, estás jodido amigo. Me
sorprendo muchas veces cuando un grupo de gente, de más de cuatro
personas, se reúne para hacer alguna actividad. La gente dice, me voy al cine
con mis amigos… joder, ¿tantos tienes como para decirlo en plural? Después unos
bailes en las discotecas de la zona de marcha, y a casa a la cama a pasar la
borrachera, porque has estado con tus amigos de puta madre, riéndote y
emborrachándote. Pues qué queréis que os diga, eso a mí no me va, la primera
porque no puedo hacerlo porque no tengo ese grupo de amigos, y la segunda es
porque no me gusta. Me gustan cosas demasiado especiales, me gusta el jazz, me
gusta jugar al billar, la fotografía, salir al campo, y la biología. Me gusta
salir los sábados a coger minerales a Murcia, ¡es que cágate! No me podría
gustar emborracharme y ponerme como un piojo los sábados y ligarme a todas las
tías de Alicante… ¡pues NO! Me gusta salir al campo y vivir aventuras,
como salir por ahí a una zona a hacer censos de aves nocturnas, ¡vuélvete a
cagar! Por si eso era poco, me gusta el Jazz, nada de pachangueo, no
señor, nada de bacalao, no, Jazz y Blues. En Alicante sólo hay dos sitios donde
pongan esa música, para vuestra información. Me toca ir sólo, porque me gusta,
ya me está empezando a gustar ir solo a los sitios. Una novia que tuve me dijo
que no sabía dónde íbamos a ir un sábado ella y yo juntos, gracias por recordármelo,
le dije. Después de esa conversación corté con ella.
Me gustaría saber si
alguien me entiende, es tan complicado lo que intento explicar, es que no sé si
lo estoy haciendo correctamente. Me siento muy solo, aunque sepa que tengo
amigos, aunque sepa que tengo una familia, no sé lo que necesito, sé que estoy
buscando algo, pero es que no lo encuentro, es como andar por el desierto y ver
espejismos de oasis llenos de agua y palmeras que proyectan su sombra, llegar
al sitio y darte cuenta de que no son más que granos de arena y seguir andando
porque ves otro espejismo provocado por las radiaciones de calor que salen del
suelo. Tú sigues andando, sin encontrar nada, y como no tienes brújula, lo
único que haces es dar vueltas en círculo, llegando al mismo sitio, otra vez,
pero cada paso que das estás más agotado. Pero sigues andando, tonto de ti,
buscando otro oasis que no existe, para al final acabar sin fuerzas, sin agua y
sin comida, tirado en el suelo, inconsciente esperando tu suerte y tu muerte.
Así me siento yo ahora mismo. Una comparación bastante gráfica creo.
No le veo
solución a todo esto que me estoy preguntando a mí mismo, como reflexión
personal. No sé qué hacer ya, no voy a cambiar porque eso sería ir en contra de
mis propios pensamientos. No me va a gustar la pachanga o el gitaneo por mucho
que me lo proponga. Me acuerdo una vez que una profesora de universidad de una
asignatura que tuve, le insistimos mucho en que pusiera ciertos apuntes de
clase en Internet. Ella muy sabiamente respondió que ella no sabía colgarlos,
que los tenía que colgar otra persona. Después añadió: podría aprender a
hacerlo, pero es que si aprendo, después la gente me agobiaría pidiéndome que
cuelgue mis apuntes en Internet y no quiero complicarme la vida. Si no sabes
hacer algo, seguro que no te pedirán que lo hagas. ¿Será la
ignorancia la solución para todo? Si lo es, yo no tengo solución, porque no
pienso pasar de todo y de todos, no quiero ser ignorante, tiene que existir
otra alternativa.
Sentirme querido
es una de las asignaturas que aún tengo pendiente de esta carrera a
contrarreloj que es la vida, y creo sinceramente que ahora no es tiempo para
aprobarla. Ya me la sacaré cuando pueda. Ahora es tiempo para invertirlo en mí,
en estar solo, que ya le estoy cogiendo el gusto por estar solo, ir solo a los
sitios, aprender que no es tan malo, que tiene sus ventajas. No es lo que más
me gusta, pero uno ya se acostumbra a todo lo que le echen, total…
Estoy harto, hasta la misma
coronilla de que la gente se ría de lo que hago. Le dices a alguien… Me voy al
campo a hacer unos transectos lineales para estudiar la fauna de artrópodos
epigeos marchadores de la zona para averiguar su abundancia y su
grado de implicación con el ecosistema. La gente te dice: ¿te vas a contar
bichos al campo?... ¿¿CON EL FRÍO QUE HACE?? Jajajajaja. Tú estás
loco. Nadie te dice: ¿sí? Que interesante, ¿donde os vais a ir? O como la gente
inculta que te pregunta qué estudias. Les dices que biología, y su siguiente
pregunta es: ¿y eso para qué sirve? Para nada, le contestas, no sirve para
nada, sirve para conocer la vida, para conservar los bosques, para mantener un
equilibrio con la naturaleza, para conocer los procesos, miles de ellos que se
dan a cabo para que tu vida insignificante siga en este planeta, sirve para que
nuestros hijos vean cosas verdes en un futuro, sirve para conocer a la Tierra,
sirve para mantener la vida que se creó en este planeta, sirve para investigar
sobre las enfermedades que te afectan, sirve para ser mejor personas, aparte de
lo que te he dicho, no sirve para mucho más, en realidad es una mierda de
carrera, no sé por qué la sigo estudiando. Después de decirle eso, te quedas
más a gusto que nada. Porque no es la primera vez que te lo preguntan. Eso sin
contar el trato preferencial que tenemos los científicos y lo bien que nos
trata la sociedad. Tenemos un trato preferencial cara a la pared, una pared
negra, muy fea, allí es donde estamos mirando, sin hacernos caso.
Todo ello se me
ha juntado hoy, cuando escribo estas palabras. Espero dormir, entrar en fase
REM, soñar algo que no recuerde cuando me levante, descansar y mañana coger
minerales en Murcia, y a quien no le guste que no mire, pero que no se meta
conmigo por hacer lo que me gusta.
Espero que el
próximo capítulo que escriba sea más esperanzador, porque este no lo es, pero
son nuestras vidas, es lo que nos pasa, y tenía que contarlo. Esto no deja de
ser la vida que estamos viviendo y es lo que estamos aquí relatando.
Hasta pronto.
0 comentarios:
Publicar un comentario