BREVE MANUAL DEL CORTEJO HUMANO (para hombres)
Qué mejor forma para empezar cualquier cosa que sabiendo
cómo se hace. Esto, que es tan sencillo para cosas cotidianas como instalar un
televisor, montar una estantería, diseñar el jardín o iniciarse en
la acuariofilia, puede convertirse y de hecho se convierte en un pequeño
infierno para muchos jóvenes del mundo mundial. Recordamos que siempre podrás
leer un manual sobre instalación de televisores, bricolaje, jardinería
o acuariofilia con peces tropicales de agua
templada eurihalina (por decir algo). Sin embargo, ¿has visto alguna
vez un buen libro que te explique cómo navegar por los laberínticos mares del
cortejo humano? Yo no. El Kamasutra es muy bueno para los
niveles avanzados pero lo que yo echo en falta es un buen Manual del Principiante para los primeros contactos.
En este capítulo nos adentraremos
en el fascinante mundo del comportamiento humano en pareja, en esos difíciles
momentos de contacto previo a algo más pasa con Mary. Para ello contamos
con ilustres científicos y psicoterapeutas del calado de Félix Rodríguez de la
Fuente (padre de los documentales de naturaleza en
nuestro país) o el mismísimo Freud, con connotaciones de lo más actuales
de sexólogos, primatólogos, etólogos, neurofisiólogos y psiquiatras y
psicólogos de nuestros tiempos modernos. Con semejante batido de sabores y colores
esperamos poder ayudar a algún alma incauta que se esté arrojando en estos
momentos en los brazos de eso que muchos ya tememos por experiencia, la
relación común (Relationis communis según
sistema binomial de Linneo).
Esta idea surgió
como una conversación entre uno de mis mejores amigos, casi hermano, y yo una
noche en la que buscábamos almendras por el campo (a lo que empuja la
desesperación humana, Dios mío…) con escaso éxito. Parece que una extraña
organización ha tramado un mezquino plan para apoderarse de todos los almendros
del mundo. Y nosotros sin saberlo. Bueno, al tema, que divago. En principio nos
planteamos que las mujeres parecían seguir pautas ilógicas y poco comunes a la
hora de establecer su pareja. Luego fuimos desgranando la trama y, utilizando
razonamientos científicos que les expongo a continuación, descubriendo que sí
hay cierta lógica evolutiva en todo lo que hacen y que su comportamiento es, al
menos en parte, predecible por la ciencia. Esto, como buenos biólogos, nos
permite construir modelos ecológicos predictivos con una probabilidad
más o menos alta de acertar en nuestros intentos. Pasamos a exponer algunos
temas de interés general para los lectores masculinos. Por favor, si es usted
mujer, no se ría de las tonterías que ponemos a continuación, son fruto del
aburrimiento y la desesperación, jejeje.
En primer
lugar nos planteamos la posibilidad de “vivir en el pecado” si nuestra
situación, algo desastrosa sentimentalmente, no mejoraba en breve tiempo. Lo de
vivir en el pecado viene a ser tirarse a los vicios sanos de la vida pero sin
compromisos (nada de drogas o alcohol en exceso, el resto de vicios sí). Ante
tal planteamiento desesperado surgió la eterna duda y desconfianza viril: si no
tienes un cuerpo Danone no te comes un Donut. Aparentemente lo
primero que salta a la vista es el físico, pensábamos que las chicas, en su
mayoría, en lo primero que se fijan es en el cuerpo 10, cosa de la
que carecemos muchos. Hay que aclarar aquí que nosotros no buscamos, al menos
por ahora, el tipo de vida en la que una noche te acuestas con una persona y te
levantas con otra, a mí por el momento eso no me llena. Lo que queremos es una
relación estable, con una chica guapa y que se cuide, sólo con una,
inteligente, sensible, que le gusten los niños y los animales, etc, etc.
Vamos, lo que todo el mundo quiere. A todo esto, nosotros deberíamos ofrecer lo
mismo, esto no es el compendio machista de los deseos húmedos de nadie, no se
nos confundan. Se presupone en este punto que nosotros nos esforzamos por
entender a las mujeres, que nos cuidamos tanto física como mentalmente, nos
culturizamos para no hablar sólo de fútbol y videojuegos, intentamos escuchar y
tener conversaciones profundas, ser atentos, en fin, hacer lo que nos gustaría
que nos hicieran, resumiendo. Somos de los típicos tíos a los que no les
importa echar una lagrimilla de vez en cuando con películas como Tomates Verdes
Fritos. Que somos dos joyitas, vamos, que nos echamos flores por si nadie nos
las echa pero somos dos joyitas de personas y sin embargo no hemos tenido
suerte con nuestras relaciones. ¿Cuestión de físico? No lo creo. Tampoco somos
tan feos. El físico es importante, pero no lo es todo. Evolutivamente las
hembras de los primates, como muchos otros animales, seleccionan a sus parejas
(y no al revés) basándose en su estado físico: su volumen muscular, la salud de
sus dientes, su agilidad, la vitalidad que muestran, etc. Esto es así para
asegurar la mejor calidad genética de sus crías. En ocasiones estos rasgos van
asociados a la agresividad de los machos pero suponemos, al menos en el caso de
los humanos, que esto ya es un rasgo relíctico, es decir, que las mujeres
ya no seleccionan a los hombres violentos, sino que prefieren hombres hábiles
capaces de resolver situaciones en la vida cotidiana. Con la violencia
doméstica que sufrimos hoy en día esto debería quedar clarísimo: a las mujeres
no les gustan los hombres violentos. Sin embargo, aunque relíctico, este
rasgo a veces influye en la decisión inicial al seleccionar una pareja
potencial. Las descargas de adrenalina y otras hormonas que producen los
comportamientos violentos y peligrosos pueden ser más adictivas incluso que el
más fuerte de los cafés, lo que en algunas mujeres despierta cierto deseo y atracción
hacia la fuente de ese comportamiento violento. También hay mujeres masoquistas
pero no es lo habitual estadísticamente. Resumiendo hasta aquí: las mujeres se
fijan en el físico, como nosotros, sin duda, pero también en otros detalles que
quizá no valoramos tanto. El factor “ser capaz de resolverse en la vida diaria”
se puede resumir en ser valiente, atrevido, audaz y un poco pillo y descarado.
Esos también son rasgos que toda hembra, sea de la especie que sea, quiere para
su progenie ya que a sus hijos les vendrá bien en el futuro saber arreglárselas
solos. No subestimemos el poder de la biología de cada uno. Por lo tanto, los
tímidos, aunque seamos sensibles, atentos, educados, profundos, cariñosos o lo
que sea, no nos comemos ni la corteza del Bimbo.
No vayan a pensar que
esto lo he escrito en una noche que me aburría sin más, no, no, no. Me he
documentado bien. A parte de las teorías biológicas y del resto de ciencias que
he tenido a bien de leerme, he ido encuestando durante muchos años a mis
amigas, a las amigas de mis amigos, a sus novias, a mis propias novias y a
Santa Teresa que se pusiera delante, esto es un trabajo metódico y concienzudo.
Retomando lo anterior, suponemos a partir de aquí que las chicas de
veintitantos prefieren a un chico que se presenta él mismo con una frase hábil
y le echa un par de narices al asunto que a uno, por muy sensible que sea, que
es presentado por una amiga suya y que sólo es capaz de saludar con un
movimiento de cabeza mientras tira ríos de sudor por las patillas. Conclusión:
hay que echarle un poco de cara al asunto. El mundo es para los valientes.
Segundo punto: si
mejoras tu físico mejor, ¿a quién no le gustaría dormir una noche con la Schiffer en
sus tiempos de veinteañera? Cuanto más deporte hagas y mejor comas, más
sano te encontrarás y más confianza en ti mismo tendrás. ¿Te acuerdas de eso
que te decían en el cole de ment sana
in corpore sano? Pues es verdad. Lo digo por experiencia porque
yo, por ejemplo, hace algunos añitos, no muchos, tenía cierto problema de
sobrepeso un tanto molesto. Cierto día decidí que no estaba a gusto con mi
cuerpo, no sólo por el aspecto estético sino por mi salud y mi
rendimiento físico, y resolví terminar con ello y empecé a hacer footing,
tablas Pilates de musculación general, ciclismo de montaña,
senderismo, montañismo, natación y unos cuantos deportes al aire libre más.
Perdí del orden de diez kilos con lo que ahora creo que estoy bien (1.80 de
altura con unos 70 kilos no está mal). Esto siempre hay que hacerlo con el
control periódico y la supervisión de un experto, véase dietista, médico,
endocrino o similar, ya saben, nunca por cuenta propia y menos si se padece una
enfermedad. Este tema es muy serio como para hacer burradas. Hasta que no se
desarrollen más las técnicas de clonación, disponemos de un cuerpo y sólo uno,
así que hay que cuidarlo como a lo que más queramos. Si se hace bien es muy
satisfactorio y conseguir un cuerpo medianamente decente no es un sacrificio,
tómate el deporte como un placer más, como una afición, no es tan malo. Al
final te acaba gustando por el hecho mismo de salir a hacer deporte,
simplemente llega un día en que dices “oye, si esto me gusta, qué guay”.
Además está el puntillo de los buenos resultados. Pasar de subir las escaleras
con las bolsas de la compra al borde de una taquicardia a correr seis
kilómetros sin apenas sudar es muy gratificante para uno mismo, te sientes
mejor, más fuerte, más todo, es difícil de describir si no lo has vivido. Si no
te lo crees prueba una semana y verás.
Si a parte de
mejorar tu físico y cuidarte un poco ese aspecto desarrapado que
llevas siempre con la camisa medio fuera, medio dentro, decides que
hoy es un día especial y te lanzas sin mirar… puedes “fostiarte”, sin duda alguna,
pero de no tener nada a poder tener algo hay un mundo. Está claro que si sigues
compadeciéndote por lo penosa y triste que es tu vida, sentado en el sofá de tu
casa y deglutiendo tres kilos de palomitas mantecosas mientras te atiborras a
cerveza y repasas metódicamente la colección de vídeos del centenario
del Barça eso es lo que vas a seguir haciendo durante una temporada,
perder tu tiempo de mala manera. Haz gimnasia, sal a correr, aprende un idioma
nuevo si te apetece o a tocar algún instrumento distinto del mando a distancia
(eso a las chicas les mola, hombre), sal con tus amigos, conoce gente nueva,
ábrete al mundo, si estás hecho un chaval. Cuanto más extrovertido te vuelvas
mejor para ti. Que te apuntas a un gimnasio de musculación, estupendo, pero no
te pases, si te musculas mucho algunas zonas se atrofian, no
preguntes cuáles, sí, son esas zonas y no te va a gustar. Debes sentirte a
gusto con tu propio cuerpo, sentirte seguro y dejar tus miedos y complejos
atrás. Se acabó aquello de “¿dónde voy con una oreja más grande que la otra?” o
“seguro que no doy la talla, el tamaño siempre es importante”. ¡Pamplinas! Si
tienes una oreja más grande que la otra te aguantas y te olvidas, si te molesta
que te la vean te dejas el pelo largo, si no tienes pelo te pones peluca o te
haces un microinjerto o te rapas como Iván de la
Peña (que le pregunten si liga). Si no tienes dinero para
el problema del pelo ponte a trabajar, pero bien afeitado y bien vestido,
elegante tú ahí hasta la muerte, sí señor, como un caballero español, y a ganar
pasta. Te compras un coche, tu pelo nuevo, una casita y así haces recursos
tácticos, eso a las mujeres les da seguridad. “Cariño, vivo con mis padres pero
estoy trabajando en una tienda de cómics para pagarme el alquiler de
un sótano, dentro de dos años igual me mudo, justo cuando cumpla 35” .
¡¿Pero dónde vas?! ¿Tú te has mirado a la cara esta mañana o qué? Un curro
decente, búscate tu casa, aunque sea de alquiler, te independizas y a tus
padres ya los verás, aunque sea por Navidad, mira a Edu qué bien le
va desde que vive en un dúplex él solo. Con todo esto y un bizcocho, como quien
no quiere la cosa ya eres libre, independiente, con recursos (casa, coche,
dinero), elegante y formal, con experiencia laboral y sin complejos. Te has ganado
entrar en el club de la gente estable, los adultos de verdad. Eso no quita para
que si un día te apetece te vayas con tus sobrinos a jugar a la Play Station ocho
horas seguidas, siempre hay que ser un poco niño, pero en los ratos de ocio.
Ahora que ya te vistes,
te bañas y te comes las papillas tú solito es el momento de ir a más. Si has
superado tus complejos y tienes recursos esto ya es más como una guerra. Tienes
a tus tropas: valor, picardía, coche, casa, trabajo, saber vestir. Tu enemigo
tiene las suyas propias: desconfianza, tópicos sobre tíos, amigas
pesadas, exnovios revoloteando, padres conservadores, etc. Aquí
empieza la batalla campal, señores, abran fuego. Hay que saber jugar, como a
las cartas, tienes que analizar todos los datos posibles, lo cual requiere toda
tu atención y destreza, esto ya no es un simulacro, soldado. Lo malo de esto es
que tú eres a la vez general e infantería, al mismo tiempo que tramas la
estrategia militar sufres los daños de forma directa en primera línea de
batalla, lamentable pero tan cierto como que amanece por el este. Como
entrenamiento viene muy bien saber jugar al ajedrez, es parecido pero en
bicolor.
Yo creo que muchas
mujeres no dan el primer paso porque esperan para ver quién tiene los mejores
genes, por decirlo de algún modo. Tengo el caso de amigas que ahora tienen
novios estables (que también son mis amigos) que confiesan que ellos, antes de
salir juntos, les gustaban pero que estuvieron semanas enteras mostrándoles
indiferencia hasta ver si ellos se atrevían a decirles algo, a dar el primer
paso. Frase machista va: es que el primer paso es cosa de hombres, una mujer no
debe darlo porque le gusta que lo den ellos. No es mía la frase, es de mis
amigas, ojo al dato, y no es de una ni dos, es la frase de la mayoría, palabra
arriba palabra abajo. ¿Curioso, verdad? Pues sí, parece que es lo que hay.
Bueno, como parece que queda claro que debemos ser menos tímidos y más lanzados
vamos a suponer que es nuestro destino echarle valor al asunto y “entrarle” sin
miedos a la chica que nos gusta, que eso nos da puntos. No hay que convertirse
en un chulo de playa en plan “ey, pibita, ¿me das tu teléfono o paso a la
siguiente de mi lista?”. Eso es vulgar, ofensivo y denigrante para los caballeros
con estilo que quedamos. Si ves a algún individuo como este llama a la
protectora de animales para que lo recojan y desparasiten, es una amenaza para
la sociedad. Tipos como este dejan mala impresión en las mujeres y las
predisponen para mandarnos a freir gambas a los que vamos de buen rollo.
Hay que echarle cara pero sin pasarse, creo que queda clara la diferencia. Ante
todo, ser uno mismo, no cambies tu personalidad.
Ah,
un dato biológico que se me pasaba, muy importante. Parece ser que los
primates, los humanos también, nos sentimos más atraídos por los miembros del
sexo opuesto que son más simétricos. Para explicar esto hagamos una
introducción a la morfología corporal humana. Los humanos somos simétricos
bilaterales, es decir, somos simétricos respecto a nuestro eje
longitudinal-vertical. Si tenemos dos chicas, una con la nariz doblada
ligeramente a la derecha, y la otra con la nariz más o menos recta, si sólo nos
fijásemos en sus caras, la chica de la nariz recta nos parecería más atractiva
en los tres primeros segundos que la de nariz un poco desviada, aunque sea por
unos escasos milímetros. Este factor es importante según recientes estudios
etológicos y sociológicos. Personas más simétricas nos resultan más atractivas,
no importa el color de sus ojos, la textura de su piel o altura, si es más
simétrica que otra de características similares elegiremos, inconscientemente,
sin duda, a esa persona antes que a la otra aunque posiblemente los ojos de la
otra sean más bonitos. Etólogos de prestigio se juegan comidas y cenas
asegurando que el motivo por el que ciertas personas tienen poco éxito en sus
relaciones espontáneas es que son poco simétricas. ¿Recuerdan lo de la oreja?
Parece que sí es importante en el primer contacto. Trucos para solucionar esto
aplicados a ejemplos: si tienes un lunar o una cicatriz en una mejilla que te
hace asimétrico te puedes dejar barba para camuflarla; si tienes un hombro más
bajo que otro ponte una hombrera en el más bajo; si tienes dinero y te apetece,
opérate la oreja (si eso te hace más feliz o te da más seguridad no veo por qué
va a ser malo), si no, déjate largo el pelo. La cuestión es estar a gusto con
uno mismo, si con ello consigues un mayor grado de simetría corporal, mejor. De
ahí viene la expresión “estar cuadrao”, no tanto en cuanto a cachas, sino
a simétrico, piénsalo. En cuanto a la simetría de cierto órgano al que le
tenemos mucho aprecio, como muchos sabréis, la mayoría de chicos sufren lo que
se llama desviación del cuerpo principal, lo cual es una ligera desviación de
dicho órgano hacia un lado, que no es relevante salvo en determinados casos que
toquemos en un futuro y más que seguro apasionante capítulo de consejos
sexuales. Mucho mito anda suelto. Lo principal en cuanto a este apartado es el
primer contacto, y, en la primera cita no vas con eso al aire, ¿queda claro?
Otro factor a
tener en cuenta son los mensajeros químicos de nuestro cuerpo. Para aquellas
personas que piensen que sólo somos un montón de moléculas interactuando en un
medio acuoso, esta teoría seguro que les gusta. Para los que pensamos que hay algo
más que las hormonas, esto sólo es un incentivo más a tener en cuenta pero un
buen incentivo. Por un lado tenemos las hormonas y por otro las feromonas. La
diferencia entre ambas es clara y simple. Las hormonas son mensajeros químicos
internos de nuestro cuerpo que median respuestas fisiológicas como la subida de
la fiebre, la producción de insulina o leche en la lactancia, el crecimiento
corporal o de determinadas partes del cuerpo en la pubertad y adolescencia, la
formación de los huesos, etc. Las hormonas están comprometidas en infinidad de
procesos biológicos de nuestro cuerpo. La cantidad de hormonas sexuales y
sus proporciones median distintas intensidades de nuestro deseo sexual.
Podríamos hacer un libro entero de este apartado pero no vamos a profundizar
tanto. Vamos con las feromonas. Las feromonas son mensajeros químicos, al igual
que las hormonas, pero que viajan y funcionan por una vía diferente, el aire
que nos rodea. Todos los animales emitimos feromonas con diferentes objetivos.
Por ejemplo, las abejas producen feromonas de casta que organizan la actividad
de los distintos tipos de individuos (zánganos, obreras, reina, larvas) dentro
del panal, dentro de la colonia. Es una forma de organizar su civilización. Las
hembras de las polillas emiten unas feromonas muy potentes que detectan los
machos gracias a las cuales pueden seguir su rastro y aparearse. Estas
feromonas se denominan sexuales ya que su función está tan clara. Hay otros
tipos de feromona que median otras respuestas pero nos vamos a centrar en estas
últimas. Los humanos no somos una excepción y, aunque muchos científicos
sostienen que nuestro órgano olfativo no está tan desarrollado como para
detectarlas, lo cierto es que sí emitimos feromonas sexuales a través de
nuestra piel. La mayor parte del sudor que secretamos es agua con bajas
concentraciones de sal. Diluidas en esa solución salina hay otras
moléculas químicas que determinan nuestro olor característico, muchas veces
imperceptible por nuestro olfato. No obstante, aunque en pequeñas cantidades,
desprendemos estas feromonas. Su intensidad depende de factores genéticos
difícilmente controlables por lo que, por mucho que nos esforcemos, nuestras
feromonas sexuales siempre van a ser más o menos igual de potentes. Una persona
del sexo opuesto (en general) se verá atraída en mayor o menor medida por
nuestras feromonas sexuales. Esto depende de lo sensible que esa persona sea a
esas moléculas en el aire y de la respuesta que generen en su organismo. Esto
es como los colores, hay opciones infinitas pero, en general, esas feromonas
van a desencadenar un ligero efecto positivo en una persona del sexo opuesto,
ligero pero apreciable en ocasiones. Este efecto se nota a veces porque nos
gusta el olor de la otra persona, no su colonia sino el olor de su piel, de su
pelo, es el olor peculiar que todos tenemos al final de un día normal. ¿Dónde
quiero llegar a parar con esto? Hay gente que se ducha justo diez minutos antes
de una cita y se perfuma todo lo que puede y más. Primero un gel defoliante con
un extracto de no sé qué que dura una semana, luego un champú de camomila de
una marca japonesa que no se va el tufo ni con ácido sulfúrico,
seguimos con una loción de afeitado marca ACME de “no me quito ni cuando me
corto”, dos desodorantes diferentes (uno en cada sobaco), un perfume francés de
importación y, de postre, un chicle mentolado con xilitol concentrado
que blanquea hasta los riñones. Error, craso error. Que no somos una
droguería-perfumería, que somos animalicos del señor. Cuando hacemos
todo esto lo que conseguimos, aparte de quedarnos sin piel, es eliminar todas
las feromonas que había en nuestra superficie, nuestro olor natural. En vez de
atraer con el olor lo que hacemos es ir matando mosquitos por la calle. Te
puedes montar una empresa de erradicación de plagas, chaval. Con esto no quiero
decir que no nos duchemos en un mes, eso es peor todavía. No es cuestión de ser
un cerdo de granja y matar a la gente cuando levantas el brazo en el autobús.
Ducha diaria y a las vacas no espantas. Lo suyo es no ducharse justo antes de
quedar con alguien, sino un par de horas antes. Así se consigue eliminar la
suciedad que hubiera acumulada en tu cuerpo pero mientras tanto te has dado
tiempo para producir una pequeña dosis de feromonas que puede ser increíblemente
trascendental en tu vida. ¿Nunca te has topado con una persona y has dicho
“¡qué asco, tú!”? ¿Y con una persona que fuera sudando un poco en el bus y que
sin embargo te haya resultado peculiar por su olor, que te haya gustado? Eso
son las feromonas y como dijimos antes, son difícilmente controlables pero muy
útiles si se saben jugar. Ten en cuenta que una persona no cambia la
composición de sus feromonas en toda su vida prácticamente, por lo tanto, si no
te gusta cómo huele una persona probablemente nunca te gustará a no ser que la
hayas conocido después de correr una maratón. En ese caso duchaos, cochinos. Si
descubres a una persona que te atrae por su olor, probablemente no es su
perfume, son sus feromonas, así que ya sabes. Si una persona se siente atraída
por tu olor propio, no por Eau de Sobac importado,
probablemente se sentirá bastante atraída hacia ti. Truco al canto: si puedes
acercarte lo suficiente como para rozarle la cara con la tuya (véase beso de
presentación, susurro al oído, etc.) el tiempo suficiente como para que capte
tu perfume puedes tener premio. Prueba, no pierdes nada.
Recopilemos hasta
ahora. Lo más importante es el primer contacto, la primera impresión que nos
llevamos de una persona. Es importante estar a gusto con tu aspecto y con tu
forma de ser. La seguridad en uno mismo se transmite por la forma de mover las
manos y por los ojos. Si confías en tus posibilidades, no sudarás tanto, ni
gesticularás exageradamente o tartamudearás, esto es de vital importancia para
el primer contacto, estar seguro de uno mismo, dar esa buena impresión que la
otra persona busca en ti. Si además le añades que vas bien arreglado, en tu
estilo, pero bien plantado, y que tu físico está bien cuidado, que se nota que
no eres una persona que se deja, ya tendrás muchos puntos a tu favor. ¿Te has
acordado del truco de la simetría corporal? Estupendo, genial, vamos bien, has
dado una buena impresión. ¡¿Qué me dices?! ¿Que además de esto te has
presentado con una frase ocurrente y la has hecho sonreír? Oye, aprendes más
rápido de lo que tenía previsto. Es en los tres primeros minutos, según las
últimas investigaciones sociológicas, cuando los seres humanos establecemos
hasta dónde queremos llegar con una persona que acabamos de conocer. Es en ese
breve lapso de tiempo cuando decidimos, de manera inconsciente, si podríamos
ser su pareja estable, si tendríamos una aventura loca pero pasajera, si nos
gustaría ser amigos de esa persona o si simplemente la odiamos o nos cae muy
mal. Pasado ese tiempo podemos cambiar de opinión respecto a nuestra primera
impresión pero será de manera forzada o artificial y, pase lo que pase, nos
costará horrores cambiar esa opinión que nos hemos hecho en un principio. Por
lo tanto es imprescindible no “cagarla” en esos tres minutos. Algunos
psicólogos aseguran que lo mejor es hacer reír a una persona en ese tiempo,
metértela en el bote, literalmente. Si piensa que eres genial, difícilmente le
harán cambiar esa opinión que se ha hecho de ti. Si piensa que eres un cenutrio
integral, vuelve a tu casa, prueba suerte otro día con otra persona. En este
segundo caso también puedes optar por la cirugía estética y volver a
probar de nuevo.
Hay que ser
ingenioso, despierto, atrevido y, sobre todo, uno mismo. No merece la pena
cambiar de personalidad para conseguir un romance pasajero y menos aún una
relación estable porque tendrías que vivir la mentira que tú mismo hubieras
generado durante mucho tiempo. Si creas una mentira, una ilusión, la otra
persona se enamorará de eso, de la ilusión, no de ti. Realmente no es eso lo
que quieres, ¿verdad? Bueno, si sólo buscas una aventura no creo que te importe
mucho, puede ser un buen juego, después de todo, la vida es puro teatro. Si has
conseguido hacer un buen contacto con alguien no quiere decir que las cosas
vayan a ir a más pero siempre hay más posibilidades de ello. Quizá esa persona
no te atrae lo bastante en ese momento pero luego descubres que es el amor de
tu vida cuando la conoces mejor. El primer momento de encuentro es fundamental,
nunca sabes qué surgirá de ahí pero siempre puede venirte alguna buena sorpresa
que no esperabas encontrarte.
En
realidad, por mucho que escribamos o digamos, por mucha ciencia que queramos
meter aquí, en este juego no hay reglas estancas, en el mundo de las relaciones
de pareja no hay normas a seguir. Lo cierto es que todo es muy confuso. A veces
te dan indicios de que puede haber algo más y cuando das el primer paso te
barren del tablero como si fueras una miga de pan. Lo mejor es probar y probar
hasta que le pillas el punto, y mientras pruebas disfruta todo cuanto
puedas. Por muy estable que te parezca algo siempre puedes levantarte al día
siguiente habiéndolo perdido y sin saber cómo. Vive al máximo, mantén tus 18
años todo lo que puedas, si puedes mantenerlos hasta los 80 mejor que mejor,
serás eternamente joven. Experimenta contigo mismo, no te pierdas los placeres
del teatro, que es un arte milenario y tiene mucho de divertido. Cuando yo
empiece de nuevo con otra persona no voy a plantearme tantas dudas y miedos
como he hecho hasta ahora. Creo que ya va siendo hora de hacer lo que realmente
me apetece, si para eso no me tengo que comprometer pues no lo haré. Lo
maravilloso de ser joven y libre es que tienes todo el tiempo del mundo (o casi
todo) para hacer lo que quieras (o casi todo). Si no haces daño a nadie, haz lo
que quieras, pásalo lo mejor que puedas y ten todas las relaciones que te sean
posibles (una detrás de otra, eso sí). Pero si encuentras una persona especial,
una relación sincera y perfecta, por amor del dios que quieras, no la dejes
escapar, levántale un templo y cuídala como a nada en el mundo. Si puedes y te
queda tiempo, escríbeme una carta para que lo pueda documentar y venderle el
reportaje a National Geographic o a la
BBC porque ya te digo, no conozco a nadie que haya tenido
ese privilegio, en serio, te lo juro por Mafalda.
0 comentarios:
Publicar un comentario