Dos amigos, juventud, ignorancia y divinos tesoros... estos sencillos ingredientes se funden a fuego lento en un modesto ensayo literario a dos bandas a modo de palas de cal y de arena (o de sal y azúcar, siguiendo la analogía culinaria). Relatos de una Noche de Invierno es una recopilación de vivencias desde un punto de vista único, que son dos, al más puro estilo improvisación. Quizá no encuentre verdades fundamentales en estas líneas, o quizá encuentre la senda del unicornio, quizá simplemente se entretenga leyendo un rato, pero, seguramente, y sólo quizá, se dé cuenta usted que en el fondo de nuestro saco de piel, todos somos un poquito iguales y todos tenemos ciertas necesidades, entre ellas la de hacernos preguntas. Sólo entonces comprenderá que son estas preguntas las que nos acompañan cuales maletas, viejas o nuevas, a lo largo del gran viaje que es nuestra vida. Algunas se llenarán con respuestas y conocimiento, aterrador y hermoso, otras se irán vaciando a medida que dejamos de saber o nos desprendemos de bultos. Mas lo importante, al final del camino, es haber usado tantas maletas como nos haya sido posible, porque es lo único que acreditará en nuestra aduana que hemos hecho el viaje de nuestras vidas.

Pasen y vean, la cocina está lista y el horno a punto...


4.-Breve Manual del Cortejo Humano (Para Hombres)


BREVE MANUAL DEL CORTEJO HUMANO (para hombres)

Qué mejor forma para empezar cualquier cosa que sabiendo cómo se hace. Esto, que es tan sencillo para cosas cotidianas como instalar un televisor, montar una estantería, diseñar el jardín o iniciarse en la acuariofilia, puede convertirse y de hecho se convierte en un pequeño infierno para muchos jóvenes del mundo mundial. Recordamos que siempre podrás leer un manual sobre instalación de televisores, bricolaje, jardinería o acuariofilia con peces tropicales de agua templada eurihalina (por decir algo). Sin embargo, ¿has visto alguna vez un buen libro que te explique cómo navegar por los laberínticos mares del cortejo humano? Yo no. El Kamasutra es muy bueno para los niveles avanzados pero lo que yo echo en falta es un buen Manual del Principiante para los primeros contactos.

       

     En este capítulo nos adentraremos en el fascinante mundo del comportamiento humano en pareja, en esos difíciles momentos de contacto previo a algo más pasa con Mary. Para ello contamos con ilustres científicos y psicoterapeutas del calado de Félix Rodríguez de la Fuente (padre de los documentales de naturaleza en nuestro país) o el mismísimo Freud, con connotaciones de lo más actuales de sexólogos, primatólogos, etólogos, neurofisiólogos y psiquiatras y psicólogos de nuestros tiempos modernos. Con semejante batido de sabores y colores esperamos poder ayudar a algún alma incauta que se esté arrojando en estos momentos en los brazos de eso que muchos ya tememos por experiencia, la relación común (Relationis communis según sistema binomial de Linneo).

       

       Esta idea surgió como una conversación entre uno de mis mejores amigos, casi hermano, y yo una noche en la que buscábamos almendras por el campo (a lo que empuja la desesperación humana, Dios mío…) con escaso éxito. Parece que una extraña organización ha tramado un mezquino plan para apoderarse de todos los almendros del mundo. Y nosotros sin saberlo. Bueno, al tema, que divago. En principio nos planteamos que las mujeres parecían seguir pautas ilógicas y poco comunes a la hora de establecer su pareja. Luego fuimos desgranando la trama y, utilizando razonamientos científicos que les expongo a continuación, descubriendo que sí hay cierta lógica evolutiva en todo lo que hacen y que su comportamiento es, al menos en parte, predecible por la ciencia. Esto, como buenos biólogos, nos permite construir modelos ecológicos predictivos con una probabilidad más o menos alta de acertar en nuestros intentos. Pasamos a exponer algunos temas de interés general para los lectores masculinos. Por favor, si es usted mujer, no se ría de las tonterías que ponemos a continuación, son fruto del aburrimiento y la desesperación, jejeje.


        En primer lugar nos planteamos la posibilidad de “vivir en el pecado” si nuestra situación, algo desastrosa sentimentalmente, no mejoraba en breve tiempo. Lo de vivir en el pecado viene a ser tirarse a los vicios sanos de la vida pero sin compromisos (nada de drogas o alcohol en exceso, el resto de vicios sí). Ante tal planteamiento desesperado surgió la eterna duda y desconfianza viril: si no tienes un cuerpo Danone no te comes un Donut. Aparentemente lo primero que salta a la vista es el físico, pensábamos que las chicas, en su mayoría, en lo primero que se fijan es en el cuerpo 10, cosa de la que carecemos muchos. Hay que aclarar aquí que nosotros no buscamos, al menos por ahora, el tipo de vida en la que una noche te acuestas con una persona y te levantas con otra, a mí por el momento eso no me llena. Lo que queremos es una relación estable, con una chica guapa y que se cuide, sólo con una, inteligente, sensible, que le gusten los niños y los animales, etc, etc. Vamos, lo que todo el mundo quiere. A todo esto, nosotros deberíamos ofrecer lo mismo, esto no es el compendio machista de los deseos húmedos de nadie, no se nos confundan. Se presupone en este punto que nosotros nos esforzamos por entender a las mujeres, que nos cuidamos tanto física como mentalmente, nos culturizamos para no hablar sólo de fútbol y videojuegos, intentamos escuchar y tener conversaciones profundas, ser atentos, en fin, hacer lo que nos gustaría que nos hicieran, resumiendo. Somos de los típicos tíos a los que no les importa echar una lagrimilla de vez en cuando con películas como Tomates Verdes Fritos. Que somos dos joyitas, vamos, que nos echamos flores por si nadie nos las echa pero somos dos joyitas de personas y sin embargo no hemos tenido suerte con nuestras relaciones. ¿Cuestión de físico? No lo creo. Tampoco somos tan feos. El físico es importante, pero no lo es todo. Evolutivamente las hembras de los primates, como muchos otros animales, seleccionan a sus parejas (y no al revés) basándose en su estado físico: su volumen muscular, la salud de sus dientes, su agilidad, la vitalidad que muestran, etc. Esto es así para asegurar la mejor calidad genética de sus crías. En ocasiones estos rasgos van asociados a la agresividad de los machos pero suponemos, al menos en el caso de los humanos, que esto ya es un rasgo relíctico, es decir, que las mujeres ya no seleccionan a los hombres violentos, sino que prefieren hombres hábiles capaces de resolver situaciones en la vida cotidiana. Con la violencia doméstica que sufrimos hoy en día esto debería quedar clarísimo: a las mujeres no les gustan los hombres violentos. Sin embargo, aunque relíctico, este rasgo a veces influye en la decisión inicial al seleccionar una pareja potencial. Las descargas de adrenalina y otras hormonas que producen los comportamientos violentos y peligrosos pueden ser más adictivas incluso que el más fuerte de los cafés, lo que en algunas mujeres despierta cierto deseo y atracción hacia la fuente de ese comportamiento violento. También hay mujeres masoquistas pero no es lo habitual estadísticamente. Resumiendo hasta aquí: las mujeres se fijan en el físico, como nosotros, sin duda, pero también en otros detalles que quizá no valoramos tanto. El factor “ser capaz de resolverse en la vida diaria” se puede resumir en ser valiente, atrevido, audaz y un poco pillo y descarado. Esos también son rasgos que toda hembra, sea de la especie que sea, quiere para su progenie ya que a sus hijos les vendrá bien en el futuro saber arreglárselas solos. No subestimemos el poder de la biología de cada uno. Por lo tanto, los tímidos, aunque seamos sensibles, atentos, educados, profundos, cariñosos o lo que sea, no nos comemos ni la corteza del Bimbo.

       

      No vayan a pensar que esto lo he escrito en una noche que me aburría sin más, no, no, no. Me he documentado bien. A parte de las teorías biológicas y del resto de ciencias que he tenido a bien de leerme, he ido encuestando durante muchos años a mis amigas, a las amigas de mis amigos, a sus novias, a mis propias novias y a Santa Teresa que se pusiera delante, esto es un trabajo metódico y concienzudo. Retomando lo anterior, suponemos a partir de aquí que las chicas de veintitantos prefieren a un chico que se presenta él mismo con una frase hábil y le echa un par de narices al asunto que a uno, por muy sensible que sea, que es presentado por una amiga suya y que sólo es capaz de saludar con un movimiento de cabeza mientras tira ríos de sudor por las patillas. Conclusión: hay que echarle un poco de cara al asunto. El mundo es para los valientes.



       Segundo punto: si mejoras tu físico mejor, ¿a quién no le gustaría dormir una noche con la Schiffer en sus tiempos de veinteañera? Cuanto más deporte hagas y mejor comas, más sano te encontrarás y más confianza en ti mismo tendrás. ¿Te acuerdas de eso que te decían en el cole de ment sana in corpore sano? Pues es verdad. Lo digo por experiencia porque yo, por ejemplo, hace algunos añitos, no muchos, tenía cierto problema de sobrepeso un tanto molesto. Cierto día decidí que no estaba a gusto con mi cuerpo, no sólo por el aspecto estético sino por mi salud y mi rendimiento físico, y resolví terminar con ello y empecé a hacer footing, tablas Pilates de musculación general, ciclismo de montaña, senderismo, montañismo, natación y unos cuantos deportes al aire libre más. Perdí del orden de diez kilos con lo que ahora creo que estoy bien (1.80 de altura con unos 70 kilos no está mal). Esto siempre hay que hacerlo con el control periódico y la supervisión de un experto, véase dietista, médico, endocrino o similar, ya saben, nunca por cuenta propia y menos si se padece una enfermedad. Este tema es muy serio como para hacer burradas. Hasta que no se desarrollen más las técnicas de clonación, disponemos de un cuerpo y sólo uno, así que hay que cuidarlo como a lo que más queramos. Si se hace bien es muy satisfactorio y conseguir un cuerpo medianamente decente no es un sacrificio, tómate el deporte como un placer más, como una afición, no es tan malo. Al final te acaba gustando por el hecho mismo de salir a hacer deporte, simplemente llega un día en que dices “oye, si esto me gusta, qué guay”. Además está el puntillo de los buenos resultados. Pasar de subir las escaleras con las bolsas de la compra al borde de una taquicardia a correr seis kilómetros sin apenas sudar es muy gratificante para uno mismo, te sientes mejor, más fuerte, más todo, es difícil de describir si no lo has vivido. Si no te lo crees prueba una semana y verás.


       Si a parte de mejorar tu físico y cuidarte un poco ese aspecto desarrapado que llevas siempre con la camisa medio fuera, medio dentro, decides que hoy es un día especial y te lanzas sin mirar… puedes “fostiarte”, sin duda alguna, pero de no tener nada a poder tener algo hay un mundo. Está claro que si sigues compadeciéndote por lo penosa y triste que es tu vida, sentado en el sofá de tu casa y deglutiendo tres kilos de palomitas mantecosas mientras te atiborras a cerveza y repasas metódicamente la colección de vídeos del centenario del Barça eso es lo que vas a seguir haciendo durante una temporada, perder tu tiempo de mala manera. Haz gimnasia, sal a correr, aprende un idioma nuevo si te apetece o a tocar algún instrumento distinto del mando a distancia (eso a las chicas les mola, hombre), sal con tus amigos, conoce gente nueva, ábrete al mundo, si estás hecho un chaval. Cuanto más extrovertido te vuelvas mejor para ti. Que te apuntas a un gimnasio de musculación, estupendo, pero no te pases, si te musculas mucho algunas zonas se atrofian, no preguntes cuáles, sí, son esas zonas y no te va a gustar. Debes sentirte a gusto con tu propio cuerpo, sentirte seguro y dejar tus miedos y complejos atrás. Se acabó aquello de “¿dónde voy con una oreja más grande que la otra?” o “seguro que no doy la talla, el tamaño siempre es importante”. ¡Pamplinas! Si tienes una oreja más grande que la otra te aguantas y te olvidas, si te molesta que te la vean te dejas el pelo largo, si no tienes pelo te pones peluca o te haces un microinjerto o te rapas como Iván de la Peña (que le pregunten si liga). Si no tienes dinero para el problema del pelo ponte a trabajar, pero bien afeitado y bien vestido, elegante tú ahí hasta la muerte, sí señor, como un caballero español, y a ganar pasta. Te compras un coche, tu pelo nuevo, una casita y así haces recursos tácticos, eso a las mujeres les da seguridad. “Cariño, vivo con mis padres pero estoy trabajando en una tienda de cómics para pagarme el alquiler de un sótano, dentro de dos años igual me mudo, justo cuando cumpla 35”. ¡¿Pero dónde vas?! ¿Tú te has mirado a la cara esta mañana o qué? Un curro decente, búscate tu casa, aunque sea de alquiler, te independizas y a tus padres ya los verás, aunque sea por Navidad, mira a Edu qué bien le va desde que vive en un dúplex él solo. Con todo esto y un bizcocho, como quien no quiere la cosa ya eres libre, independiente, con recursos (casa, coche, dinero), elegante y formal, con experiencia laboral y sin complejos. Te has ganado entrar en el club de la gente estable, los adultos de verdad. Eso no quita para que si un día te apetece te vayas con tus sobrinos a jugar a la Play Station ocho horas seguidas, siempre hay que ser un poco niño, pero en los ratos de ocio.

       

      Ahora que ya te vistes, te bañas y te comes las papillas tú solito es el momento de ir a más. Si has superado tus complejos y tienes recursos esto ya es más como una guerra. Tienes a tus tropas: valor, picardía, coche, casa, trabajo, saber vestir. Tu enemigo tiene las suyas propias: desconfianza, tópicos sobre tíos, amigas pesadas, exnovios revoloteando, padres conservadores, etc. Aquí empieza la batalla campal, señores, abran fuego. Hay que saber jugar, como a las cartas, tienes que analizar todos los datos posibles, lo cual requiere toda tu atención y destreza, esto ya no es un simulacro, soldado. Lo malo de esto es que tú eres a la vez general e infantería, al mismo tiempo que tramas la estrategia militar sufres los daños de forma directa en primera línea de batalla, lamentable pero tan cierto como que amanece por el este. Como entrenamiento viene muy bien saber jugar al ajedrez, es parecido pero en bicolor.

       

      Yo creo que muchas mujeres no dan el primer paso porque esperan para ver quién tiene los mejores genes, por decirlo de algún modo. Tengo el caso de amigas que ahora tienen novios estables (que también son mis amigos) que confiesan que ellos, antes de salir juntos, les gustaban pero que estuvieron semanas enteras mostrándoles indiferencia hasta ver si ellos se atrevían a decirles algo, a dar el primer paso. Frase machista va: es que el primer paso es cosa de hombres, una mujer no debe darlo porque le gusta que lo den ellos. No es mía la frase, es de mis amigas, ojo al dato, y no es de una ni dos, es la frase de la mayoría, palabra arriba palabra abajo. ¿Curioso, verdad? Pues sí, parece que es lo que hay. Bueno, como parece que queda claro que debemos ser menos tímidos y más lanzados vamos a suponer que es nuestro destino echarle valor al asunto y “entrarle” sin miedos a la chica que nos gusta, que eso nos da puntos. No hay que convertirse en un chulo de playa en plan “ey, pibita, ¿me das tu teléfono o paso a la siguiente de mi lista?”. Eso es vulgar, ofensivo y denigrante para los caballeros con estilo que quedamos. Si ves a algún individuo como este llama a la protectora de animales para que lo recojan y desparasiten, es una amenaza para la sociedad. Tipos como este dejan mala impresión en las mujeres y las predisponen para mandarnos a freir gambas a los que vamos de buen rollo. Hay que echarle cara pero sin pasarse, creo que queda clara la diferencia. Ante todo, ser uno mismo, no cambies tu personalidad.

       

         Ah, un dato biológico que se me pasaba, muy importante. Parece ser que los primates, los humanos también, nos sentimos más atraídos por los miembros del sexo opuesto que son más simétricos. Para explicar esto hagamos una introducción a la morfología corporal humana. Los humanos somos simétricos bilaterales, es decir, somos simétricos respecto a nuestro eje longitudinal-vertical. Si tenemos dos chicas, una con la nariz doblada ligeramente a la derecha, y la otra con la nariz más o menos recta, si sólo nos fijásemos en sus caras, la chica de la nariz recta nos parecería más atractiva en los tres primeros segundos que la de nariz un poco desviada, aunque sea por unos escasos milímetros. Este factor es importante según recientes estudios etológicos y sociológicos. Personas más simétricas nos resultan más atractivas, no importa el color de sus ojos, la textura de su piel o altura, si es más simétrica que otra de características similares elegiremos, inconscientemente, sin duda, a esa persona antes que a la otra aunque posiblemente los ojos de la otra sean más bonitos. Etólogos de prestigio se juegan comidas y cenas asegurando que el motivo por el que ciertas personas tienen poco éxito en sus relaciones espontáneas es que son poco simétricas. ¿Recuerdan lo de la oreja? Parece que sí es importante en el primer contacto. Trucos para solucionar esto aplicados a ejemplos: si tienes un lunar o una cicatriz en una mejilla que te hace asimétrico te puedes dejar barba para camuflarla; si tienes un hombro más bajo que otro ponte una hombrera en el más bajo; si tienes dinero y te apetece, opérate la oreja (si eso te hace más feliz o te da más seguridad no veo por qué va a ser malo), si no, déjate largo el pelo. La cuestión es estar a gusto con uno mismo, si con ello consigues un mayor grado de simetría corporal, mejor. De ahí viene la expresión “estar cuadrao”, no tanto en cuanto a cachas, sino a simétrico, piénsalo. En cuanto a la simetría de cierto órgano al que le tenemos mucho aprecio, como muchos sabréis, la mayoría de chicos sufren lo que se llama desviación del cuerpo principal, lo cual es una ligera desviación de dicho órgano hacia un lado, que no es relevante salvo en determinados casos que toquemos en un futuro y más que seguro apasionante capítulo de consejos sexuales. Mucho mito anda suelto. Lo principal en cuanto a este apartado es el primer contacto, y, en la primera cita no vas con eso al aire, ¿queda claro?

       

       Otro factor a tener en cuenta son los mensajeros químicos de nuestro cuerpo. Para aquellas personas que piensen que sólo somos un montón de moléculas interactuando en un medio acuoso, esta teoría seguro que les gusta. Para los que pensamos que hay algo más que las hormonas, esto sólo es un incentivo más a tener en cuenta pero un buen incentivo. Por un lado tenemos las hormonas y por otro las feromonas. La diferencia entre ambas es clara y simple. Las hormonas son mensajeros químicos internos de nuestro cuerpo que median respuestas fisiológicas como la subida de la fiebre, la producción de insulina o leche en la lactancia, el crecimiento corporal o de determinadas partes del cuerpo en la pubertad y adolescencia, la formación de los huesos, etc. Las hormonas están comprometidas en infinidad de procesos biológicos de nuestro cuerpo. La cantidad de hormonas sexuales y sus proporciones median distintas intensidades de nuestro deseo sexual. Podríamos hacer un libro entero de este apartado pero no vamos a profundizar tanto. Vamos con las feromonas. Las feromonas son mensajeros químicos, al igual que las hormonas, pero que viajan y funcionan por una vía diferente, el aire que nos rodea. Todos los animales emitimos feromonas con diferentes objetivos. Por ejemplo, las abejas producen feromonas de casta que organizan la actividad de los distintos tipos de individuos (zánganos, obreras, reina, larvas) dentro del panal, dentro de la colonia. Es una forma de organizar su civilización. Las hembras de las polillas emiten unas feromonas muy potentes que detectan los machos gracias a las cuales pueden seguir su rastro y aparearse. Estas feromonas se denominan sexuales ya que su función está tan clara. Hay otros tipos de feromona que median otras respuestas pero nos vamos a centrar en estas últimas. Los humanos no somos una excepción y, aunque muchos científicos sostienen que nuestro órgano olfativo no está tan desarrollado como para detectarlas, lo cierto es que sí emitimos feromonas sexuales a través de nuestra piel. La mayor parte del sudor que secretamos es agua con bajas concentraciones de sal. Diluidas en esa solución salina hay otras moléculas químicas que determinan nuestro olor característico, muchas veces imperceptible por nuestro olfato. No obstante, aunque en pequeñas cantidades, desprendemos estas feromonas. Su intensidad depende de factores genéticos difícilmente controlables por lo que, por mucho que nos esforcemos, nuestras feromonas sexuales siempre van a ser más o menos igual de potentes. Una persona del sexo opuesto (en general) se verá atraída en mayor o menor medida por nuestras feromonas sexuales. Esto depende de lo sensible que esa persona sea a esas moléculas en el aire y de la respuesta que generen en su organismo. Esto es como los colores, hay opciones infinitas pero, en general, esas feromonas van a desencadenar un ligero efecto positivo en una persona del sexo opuesto, ligero pero apreciable en ocasiones. Este efecto se nota a veces porque nos gusta el olor de la otra persona, no su colonia sino el olor de su piel, de su pelo, es el olor peculiar que todos tenemos al final de un día normal. ¿Dónde quiero llegar a parar con esto? Hay gente que se ducha justo diez minutos antes de una cita y se perfuma todo lo que puede y más. Primero un gel defoliante con un extracto de no sé qué que dura una semana, luego un champú de camomila de una marca japonesa que no se va el tufo ni con  ácido sulfúrico, seguimos con una loción de afeitado marca ACME de “no me quito ni cuando me corto”, dos desodorantes diferentes (uno en cada sobaco), un perfume francés de importación y, de postre, un chicle mentolado con xilitol concentrado que blanquea hasta los riñones. Error, craso error. Que no somos una droguería-perfumería, que somos animalicos del señor. Cuando hacemos todo esto lo que conseguimos, aparte de quedarnos sin piel, es eliminar todas las feromonas que había en nuestra superficie, nuestro olor natural. En vez de atraer con el olor lo que hacemos es ir matando mosquitos por la calle. Te puedes montar una empresa de erradicación de plagas, chaval. Con esto no quiero decir que no nos duchemos en un mes, eso es peor todavía. No es cuestión de ser un cerdo de granja y matar a la gente cuando levantas el brazo en el autobús. Ducha diaria y a las vacas no espantas. Lo suyo es no ducharse justo antes de quedar con alguien, sino un par de horas antes. Así se consigue eliminar la suciedad que hubiera acumulada en tu cuerpo pero mientras tanto te has dado tiempo para producir una pequeña dosis de feromonas que puede ser increíblemente trascendental en tu vida. ¿Nunca te has topado con una persona y has dicho “¡qué asco, tú!”? ¿Y con una persona que fuera sudando un poco en el bus y que sin embargo te haya resultado peculiar por su olor, que te haya gustado? Eso son las feromonas y como dijimos antes, son difícilmente controlables pero muy útiles si se saben jugar. Ten en cuenta que una persona no cambia la composición de sus feromonas en toda su vida prácticamente, por lo tanto, si no te gusta cómo huele una persona probablemente nunca te gustará a no ser que la hayas conocido después de correr una maratón. En ese caso duchaos, cochinos. Si descubres a una persona que te atrae por su olor, probablemente no es su perfume, son sus feromonas, así que ya sabes. Si una persona se siente atraída por tu olor propio, no por Eau de Sobac importado, probablemente se sentirá bastante atraída hacia ti. Truco al canto: si puedes acercarte lo suficiente como para rozarle la cara con la tuya (véase beso de presentación, susurro al oído, etc.) el tiempo suficiente como para que capte tu perfume puedes tener premio. Prueba, no pierdes nada.


      Recopilemos hasta ahora. Lo más importante es el primer contacto, la primera impresión que nos llevamos de una persona. Es importante estar a gusto con tu aspecto y con tu forma de ser. La seguridad en uno mismo se transmite por la forma de mover las manos y por los ojos. Si confías en tus posibilidades, no sudarás tanto, ni gesticularás exageradamente o tartamudearás, esto es de vital importancia para el primer contacto, estar seguro de uno mismo, dar esa buena impresión que la otra persona busca en ti. Si además le añades que vas bien arreglado, en tu estilo, pero bien plantado, y que tu físico está bien cuidado, que se nota que no eres una persona que se deja, ya tendrás muchos puntos a tu favor. ¿Te has acordado del truco de la simetría corporal? Estupendo, genial, vamos bien, has dado una buena impresión. ¡¿Qué me dices?! ¿Que además de esto te has presentado con una frase ocurrente y la has hecho sonreír? Oye, aprendes más rápido de lo que tenía previsto. Es en los tres primeros minutos, según las últimas investigaciones sociológicas, cuando los seres humanos establecemos hasta dónde queremos llegar con una persona que acabamos de conocer. Es en ese breve lapso de tiempo cuando decidimos, de manera inconsciente, si podríamos ser su pareja estable, si tendríamos una aventura loca pero pasajera, si nos gustaría ser amigos de esa persona o si simplemente la odiamos o nos cae muy mal. Pasado ese tiempo podemos cambiar de opinión respecto a nuestra primera impresión pero será de manera forzada o artificial y, pase lo que pase, nos costará horrores cambiar esa opinión que nos hemos hecho en un principio. Por lo tanto es imprescindible no “cagarla” en esos tres minutos. Algunos psicólogos aseguran que lo mejor es hacer reír a una persona en ese tiempo, metértela en el bote, literalmente. Si piensa que eres genial, difícilmente le harán cambiar esa opinión que se ha hecho de ti. Si piensa que eres un cenutrio integral, vuelve a tu casa, prueba suerte otro día con otra persona. En este segundo caso también puedes optar por la cirugía estética y volver a probar de nuevo.


       Hay que ser ingenioso, despierto, atrevido y, sobre todo, uno mismo. No merece la pena cambiar de personalidad para conseguir un romance pasajero y menos aún una relación estable porque tendrías que vivir la mentira que tú mismo hubieras generado durante mucho tiempo. Si creas una mentira, una ilusión, la otra persona se enamorará de eso, de la ilusión, no de ti. Realmente no es eso lo que quieres, ¿verdad? Bueno, si sólo buscas una aventura no creo que te importe mucho, puede ser un buen juego, después de todo, la vida es puro teatro. Si has conseguido hacer un buen contacto con alguien no quiere decir que las cosas vayan a ir a más pero siempre hay más posibilidades de ello. Quizá esa persona no te atrae lo bastante en ese momento pero luego descubres que es el amor de tu vida cuando la conoces mejor. El primer momento de encuentro es fundamental, nunca sabes qué surgirá de ahí pero siempre puede venirte alguna buena sorpresa que no esperabas encontrarte.

       

        En realidad, por mucho que escribamos o digamos, por mucha ciencia que queramos meter aquí, en este juego no hay reglas estancas, en el mundo de las relaciones de pareja no hay normas a seguir. Lo cierto es que todo es muy confuso. A veces te dan indicios de que puede haber algo más y cuando das el primer paso te barren del tablero como si fueras una miga de pan. Lo mejor es probar y probar hasta que le pillas el punto, y mientras pruebas disfruta todo cuanto puedas. Por muy estable que te parezca algo siempre puedes levantarte al día siguiente habiéndolo perdido y sin saber cómo. Vive al máximo, mantén tus 18 años todo lo que puedas, si puedes mantenerlos hasta los 80 mejor que mejor, serás eternamente joven. Experimenta contigo mismo, no te pierdas los placeres del teatro, que es un arte milenario y tiene mucho de divertido. Cuando yo empiece de nuevo con otra persona no voy a plantearme tantas dudas y miedos como he hecho hasta ahora. Creo que ya va siendo hora de hacer lo que realmente me apetece, si para eso no me tengo que comprometer pues no lo haré. Lo maravilloso de ser joven y libre es que tienes todo el tiempo del mundo (o casi todo) para hacer lo que quieras (o casi todo). Si no haces daño a nadie, haz lo que quieras, pásalo lo mejor que puedas y ten todas las relaciones que te sean posibles (una detrás de otra, eso sí). Pero si encuentras una persona especial, una relación sincera y perfecta, por amor del dios que quieras, no la dejes escapar, levántale un templo y cuídala como a nada en el mundo. Si puedes y te queda tiempo, escríbeme una carta para que lo pueda documentar y venderle el reportaje a National Geographic o a la BBC porque ya te digo, no conozco a nadie que haya tenido ese privilegio, en serio, te lo juro por Mafalda.

0 comentarios:

Publicar un comentario