Dos amigos, juventud, ignorancia y divinos tesoros... estos sencillos ingredientes se funden a fuego lento en un modesto ensayo literario a dos bandas a modo de palas de cal y de arena (o de sal y azúcar, siguiendo la analogía culinaria). Relatos de una Noche de Invierno es una recopilación de vivencias desde un punto de vista único, que son dos, al más puro estilo improvisación. Quizá no encuentre verdades fundamentales en estas líneas, o quizá encuentre la senda del unicornio, quizá simplemente se entretenga leyendo un rato, pero, seguramente, y sólo quizá, se dé cuenta usted que en el fondo de nuestro saco de piel, todos somos un poquito iguales y todos tenemos ciertas necesidades, entre ellas la de hacernos preguntas. Sólo entonces comprenderá que son estas preguntas las que nos acompañan cuales maletas, viejas o nuevas, a lo largo del gran viaje que es nuestra vida. Algunas se llenarán con respuestas y conocimiento, aterrador y hermoso, otras se irán vaciando a medida que dejamos de saber o nos desprendemos de bultos. Mas lo importante, al final del camino, es haber usado tantas maletas como nos haya sido posible, porque es lo único que acreditará en nuestra aduana que hemos hecho el viaje de nuestras vidas.

Pasen y vean, la cocina está lista y el horno a punto...


23.-La Delgada Línea... Sin Color


LA DELGADA LINEA



Hasta ahora en mi humilde opinión, pensaba que sólo había tres motivos por los cuales una persona escribía unas palabras: la extrema felicidad, la motivación económica y la extrema tristeza. En el primer caso la motivación y la inspiración vienen a cargo de una persona querida, amada. En el segundo, tu trabajo depende de la inspiración y la motivación corre a cargo de la editorial. En la extrema tristeza, las palabras son un simple vector para desahogarte con la esperanza de que algunos de tus amigos lean esas palabras y comprendan cómo te encuentras. Pero recientemente he encontrado una delgada línea que paradójicamente separa los dos extremos. Voy a intentar explicar y definir esa línea, aunque creo que no vaya a poder. Lo más conveniente será un exempli gratia que, como no podría ser de otra forma, cobrará vida física en un relato.


      Aquella fue una tarde calurosa. El sol que ya se estaba muriendo, se filtraba por las rendijas que tímidamente quedaban, iluminando de forma tenue la habitación. Allí estábamos los dos, agotados, cansados, pero con muchas cosas pendientes por hacer. Sin decir una palabra y con una invitación muy clara, invité a Sara a que su espalda, su cuerpo y su mente descansaran y se relajaran con un placentero masaje. En cuanto mis manos impregnadas con loción tocaron su espalda, ella su tumbó invitándome a que me explayara todo lo que quisiera, y que disfrutara dando el masaje tanto como ella recibiéndolo. Mis manos resbaladizas empezaron a recorrer su espalda lentamente. En cuanto la loción quedó esparcida levanté mis manos apoyando mis dedos, recorriendo otra vez cada rincón de su piel, relajándose más y más... mi recompensa fue inmediata, ella cerró sus ojos, su respiración cada vez era más pausada y aquellos suspiros esporádicos me mandaban un mensaje que era inequívoco. Seguí masajeando aquella piel suave y brillante, pero mis ojos se centraban en algo realmente bello, allí, con los ojos cerrados, aquella tranquilidad, sin duda era un ángel atrapada por los lazos de Morfeo. Y mis dedos continuaban con su placentero trabajo, hasta que por fin, poco a poco, lentamente, fueron alzándose con el mismo cariño con el que empezaron. En el último roce, sentí cómo ella no podía estar más a gusto, dejándose llevar por Morfeo en un sueño profundo y tranquilo... me recliné sobre ella, deslicé suavemente un beso en su mejilla y le susurré con una voz apenas imperceptible... te quiero...


      Todo y nada. Los dos extremos separados por una delgada línea sin color. De un abrazo eterno a sentir que se escapaba entre mis dedos como arena de playa... tan cerca y tan lejos... todo en un momento.


      ¿Cómo me siento?... extremadamente triste, extremadamente feliz, caminando por la fina línea que los separa.


      Diese Wörter sind für dich, Sara, mit Liebe und einer Menge Neigung.

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