LA CARTA DE LA MUERTE, EL FIN...
Me gustaría
compartir con toda la gente que lee estos capítulos y nuestras historias un
relato que significó el final de una relación. Una relación que empezó con luna
llena y que acabó con esta carta, también en luna llena. Llena de desengaños,
de desesperanzas y de olvido. Aquí está, sin modificar, para recordarme algún
día lo mal que lo pasé con esta chica y cómo tuve la valentía de solucionarlo y
ser feliz. Personalmente, me quedo con la segunda enseñanza que me imparte esta
carta: ser feliz por uno mismo…
Hola…
Lo
siento pero no podía aguantar más tiempo en esta situación, necesito contarte
lo que me pasa que no es poco y solucionar esto de una vez por todas. Por
preferir, hubiera preferido decírtelo en persona, pero mira, la situación no es
posible, hablar por teléfono, pues tampoco me parece una buena idea porque me
cortaría y no te diría todo lo que voy a decirte, así que te mando un mail,
porque estoy muy acostumbrado a hablar con personas con las que tengo lejos por
e-mail, escribo mucho y creo que es otra forma cualquiera de decir las cosas.
Voy
a ir directo al asunto, porque desde hace muchos días no puedo dormir bien,
desde hace unos días el médico me dijo que tenía dispepsia y te aseguro que no
es una sensación muy agradable. Le pregunté a una amiga que es médico y me dijo
que es por los nervios, y entonces me pregunté… ¿nervios de qué? Pues son
nervios, es un sinvivir estar pensando en otra persona y que esta persona no
crea en aquello por lo que estás luchando, por una relación. Me has infundido
el miedo ese que tienes por la relación y es algo que yo no tenía, pero lo he
adquirido. No puedo pasar semanas y semanas sin verte, que ya no me acuerdo de
lo que hicimos la anterior vez que nos vimos. Podías haber quedado
conmigo, se pueden buscar momentos y momentos para vernos si quieres, claro,
pero en este caso no querías. También no es lógico que no quieras llamar a mi
casa, porque mi madre te lo cogería o algo así, es algo que no entiendo, cuando
ella te conoce, y sabe que estás saliendo conmigo, sinceramente no lo entiendo.
Me has hecho pensar mucho en la relación después de la charla que tuvimos en el
Messenger y la verdad es que aún me pregunto por qué estamos saliendo juntos.
Si lo analizamos, no sé por qué estás conmigo, veamos… no puedo ir con tus
amigos, porque son muy diferentes a mí, perfecto, tú no puedes venir con los
míos, porque simplemente no tengo. Nos gusta música totalmente distinta y tú
misma lo dijiste, no sabrías dónde iríamos tú y yo un sábado. Pues si no lo
sabes tú, yo tampoco, porque sólo nos parecemos en el blanco del ojo. Por si era
poco, quería regalarte una rosa para nuestro primer mes, pero creo que no hará
falta, porque no creo que hagamos un mes juntos, de nuevo. No quieres
contarme lo que te pasa con tus amigos, y sin embargo tú estás mal y yo tengo
que cruzar los brazos esperando sin poder ayudarte. No me parece justo, la
verdad. Si estamos juntos es para que confíes en mí, que me cuentes cosas, y
que te pueda ayudar, pero si dices que no puedo, pues nada, no hablemos más del
tema. No puedo hablar de biología y de las cosas que me gustan, porque entonces
te dormirías como una marmota. Me quitas la ilusión de la relación cada vez que
hablo contigo, y ¿pretendes que esté bien? Va a ser que no. Un mes da para
mucho, bueno, algo menos de un mes, y no te has dado cuenta de lo que necesito,
o si te has dado cuenta, me has dicho abiertamente que no ibas a cambiarlo, que
no me lo podrías dar, y que no ibas a cambiar. Te has puesto una máscara de
hierro delante de ti para que no te hagan daño y lo que me consuela es que
estas palabras tampoco te afectarán lo más mínimo, porque lo que no querías era enchocharte conmigo,
creo que lo has conseguido y ahora vamos a dejarlo. Lo piensas bien y no sé cómo
estamos juntos. No podía aguantarme decirte todo esto, porque es lo que siento
ahora mismo, y si tú no lo ves así, pues mira, lo siento mucho. Yo necesito a
mi lado a otro tipo de persona, yo creía que tenías esos valores, pero ya veo
que me he vuelto a equivocar y esta vez más aún, porque los cambios han sido
todos malos, yo no te he visto ninguno bueno. Necesito a una persona que no
tenga miedo, que no tema por la relación, que me muestre su vida, que confíe en
mí, que me cuente sus problemas y solucionarlos juntos, que no tenga vergüenza
por mi familia, que sea valiente, que me demuestre lo que me quiere con
pequeños detalles, que haga por verme, que le guste algo, tener algo en común,
que sea simpática, que no se agobie por movidas suyas y que yo sea alguien para
ella, que me lo demuestre, que me quiera. Y eso no lo estoy consiguiendo
contigo y sé que nunca me lo vas a dar.
Me
enseñaste algo importante, y es que la salud es lo primero que hay que tener,
sin ella no se tiene nada. Cada palabra que escribo estoy un poco más cerca del
final y sé que me voy a sentir mejor de la barriga. No es algo que piense, es
que cada vez que hablaba contigo me daba angustia, dolor de barriga, ese dolor
que no se lo doy a pasar a nadie. Incluso hubo una vez que me dio un ataque de
ansiedad… no, no, no, todo esto se acabó.
Un
amigo mío me dijo que yo ya vi por lo que había pasado él y otro
amigo con sus novias, estaban haciendo lo mismo que yo, esperaban recibir de
ellas algo que no les iban a dar, esperaba, esta estúpida esperanza me estaba
matando, hasta ahora. Es evidente que estoy muy mal, que lloro por la situación
y eso una persona que te quiere sería incapaz de hacerlo, de eso sí que estoy
muy seguro. Sé que mi vida ahora va a mejorar, en todos los sentidos, voy a ser
feliz, a dedicarme el tiempo que necesitaba, voy a ser yo mismo, voy a abrirme
a mis amigos, a sonreír, a conocer a gente y quién sabe si a una persona
especial. He tenido la solución en mi mano y la sigo teniendo.
Por
si no pillaras las indirectas te lo diré de otra forma: no quiero estar
contigo, no soy feliz y nunca lo seré estando a tu lado, quizás me hayas dado
un poco de felicidad, pero era una ilusión. Una ilusión que no quiero vivir
durante más tiempo, no quiero estar sólo, pero estar contigo me hace más daño
aún.
Te
diría que lo siento y todas esas cosas para quedar bien y hacerte el menos daño
posible, pero es que el daño me lo has hecho tú a mí, y no creo que te hagan
mucho daño estas palabras después de sólo haberme visto cuatro veces y
significando tan poco para ti, o es lo que me parece. Ya no sé qué más decirte,
esto se acaba casi ya.
A
partir de ahora no sé lo que pasará, no me lo preguntes porque no lo sé, de
todas formas si seguimos hablando en el Messenger, no podré ayudarte con
tus problemas, así que para hablar de…. no sé qué... ¿te das cuenta?, es que ni
siquiera tenemos de qué hablar… no tenemos nada en común.
Un
consejo, no sé cómo serán los otros chicos con los que salgas o con las
personas que te encontrarás en el camino, pero desde luego, si no quieres que
pase lo que ha pasado, no te comportes de igual forma que conmigo te has
portado. No se puede hacer una relación de la forma que tú la ves. Si te va
mejor ahora, conmigo has pinchado.
Hasta siempre.
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