Dos amigos, juventud, ignorancia y divinos tesoros... estos sencillos ingredientes se funden a fuego lento en un modesto ensayo literario a dos bandas a modo de palas de cal y de arena (o de sal y azúcar, siguiendo la analogía culinaria). Relatos de una Noche de Invierno es una recopilación de vivencias desde un punto de vista único, que son dos, al más puro estilo improvisación. Quizá no encuentre verdades fundamentales en estas líneas, o quizá encuentre la senda del unicornio, quizá simplemente se entretenga leyendo un rato, pero, seguramente, y sólo quizá, se dé cuenta usted que en el fondo de nuestro saco de piel, todos somos un poquito iguales y todos tenemos ciertas necesidades, entre ellas la de hacernos preguntas. Sólo entonces comprenderá que son estas preguntas las que nos acompañan cuales maletas, viejas o nuevas, a lo largo del gran viaje que es nuestra vida. Algunas se llenarán con respuestas y conocimiento, aterrador y hermoso, otras se irán vaciando a medida que dejamos de saber o nos desprendemos de bultos. Mas lo importante, al final del camino, es haber usado tantas maletas como nos haya sido posible, porque es lo único que acreditará en nuestra aduana que hemos hecho el viaje de nuestras vidas.

Pasen y vean, la cocina está lista y el horno a punto...


11.-La Carta de la Muerte, El Fin...


LA CARTA DE LA MUERTE, EL FIN...


Me gustaría compartir con toda la gente que lee estos capítulos y nuestras historias un relato que significó el final de una relación. Una relación que empezó con luna llena y que acabó con esta carta, también en luna llena. Llena de desengaños, de desesperanzas y de olvido. Aquí está, sin modificar, para recordarme algún día lo mal que lo pasé con esta chica y cómo tuve la valentía de solucionarlo y ser feliz. Personalmente, me quedo con la segunda enseñanza que me imparte esta carta: ser feliz por uno mismo…


Hola…

      Lo siento pero no podía aguantar más tiempo en esta situación, necesito contarte lo que me pasa que no es poco y solucionar esto de una vez por todas. Por preferir, hubiera preferido decírtelo en persona, pero mira, la situación no es posible, hablar por teléfono, pues tampoco me parece una buena idea porque me cortaría y no te diría todo lo que voy a decirte, así que te mando un mail, porque estoy muy acostumbrado a hablar con personas con las que tengo lejos por e-mail, escribo mucho y creo que es otra forma cualquiera de decir las cosas.

       Voy a ir directo al asunto, porque desde hace muchos días no puedo dormir bien, desde hace unos días el médico me dijo que tenía dispepsia y te aseguro que no es una sensación muy agradable. Le pregunté a una amiga que es médico y me dijo que es por los nervios, y entonces me pregunté… ¿nervios de qué? Pues son nervios, es un sinvivir estar pensando en otra persona y que esta persona no crea en aquello por lo que estás luchando, por una relación. Me has infundido el miedo ese que tienes por la relación y es algo que yo no tenía, pero lo he adquirido. No puedo pasar semanas y semanas sin verte, que ya no me acuerdo de lo que  hicimos la anterior vez que nos vimos. Podías haber quedado conmigo, se pueden buscar momentos y momentos para vernos si quieres, claro, pero en este caso no querías. También no es lógico que no quieras llamar a mi casa, porque mi madre te lo cogería o algo así, es algo que no entiendo, cuando ella te conoce, y sabe que estás saliendo conmigo, sinceramente no lo entiendo. Me has hecho pensar mucho en la relación después de la charla que tuvimos en el Messenger y la verdad es que aún me pregunto por qué estamos saliendo juntos. Si lo analizamos, no sé por qué estás conmigo, veamos… no puedo ir con tus amigos, porque son muy diferentes a mí, perfecto, tú no puedes venir con los míos, porque simplemente no tengo. Nos gusta música totalmente distinta y tú misma lo dijiste, no sabrías dónde iríamos tú y yo un sábado. Pues si no lo sabes tú, yo tampoco, porque sólo nos parecemos en el blanco del ojo. Por si era poco, quería regalarte una rosa para nuestro primer mes, pero creo que no hará falta, porque no creo que hagamos un mes juntos, de nuevo. No quieres contarme lo que te pasa con tus amigos, y sin embargo tú estás mal y yo tengo que cruzar los brazos esperando sin poder ayudarte. No me parece justo, la verdad. Si estamos juntos es para que confíes en mí, que me cuentes cosas, y que te pueda ayudar, pero si dices que no puedo, pues nada, no hablemos más del tema. No puedo hablar de biología y de las cosas que me gustan, porque entonces te dormirías como una marmota. Me quitas la ilusión de la relación cada vez que hablo contigo, y ¿pretendes que esté bien? Va a ser que no. Un mes da para mucho, bueno, algo menos de un mes, y no te has dado cuenta de lo que necesito, o si te has dado cuenta, me has dicho abiertamente que no ibas a cambiarlo, que no me lo podrías dar, y que no ibas a cambiar. Te has puesto una máscara de hierro delante de ti para que no te hagan daño y lo que me consuela es que estas palabras tampoco te afectarán lo más mínimo, porque lo que no querías era enchocharte conmigo, creo que lo has conseguido y ahora vamos a dejarlo. Lo piensas bien y no sé cómo estamos juntos. No podía aguantarme decirte todo esto, porque es lo que siento ahora mismo, y si tú no lo ves así, pues mira, lo siento mucho. Yo necesito a mi lado a otro tipo de persona, yo creía que tenías esos valores, pero ya veo que me he vuelto a equivocar y esta vez más aún, porque los cambios han sido todos malos, yo no te he visto ninguno bueno. Necesito a una persona que no tenga miedo, que no tema por la relación, que me muestre su vida, que confíe en mí, que me cuente sus problemas y solucionarlos juntos, que no tenga vergüenza por mi familia, que sea valiente, que me demuestre lo que me quiere con pequeños detalles, que haga por verme, que le guste algo, tener algo en común, que sea simpática, que no se agobie por movidas suyas y que yo sea alguien para ella, que me lo demuestre, que me quiera. Y eso no lo estoy consiguiendo contigo  y sé que nunca me lo vas a dar.

       Me enseñaste algo importante, y es que la salud es lo primero que hay que tener, sin ella no se tiene nada. Cada palabra que escribo estoy un poco más cerca del final y sé que me voy a sentir mejor de la barriga. No es algo que piense, es que cada vez que hablaba contigo me daba angustia, dolor de barriga, ese dolor que no se lo doy a pasar a nadie. Incluso hubo una vez que me dio un ataque de ansiedad… no, no, no, todo esto se acabó.

       Un amigo mío me dijo que yo ya vi por lo que había pasado él y otro amigo con sus novias, estaban haciendo lo mismo que yo, esperaban recibir de ellas algo que no les iban a dar, esperaba, esta estúpida esperanza me estaba matando, hasta ahora. Es evidente que estoy muy mal, que lloro por la situación y eso una persona que te quiere sería incapaz de hacerlo, de eso sí que estoy muy seguro. Sé que mi vida ahora va a mejorar, en todos los sentidos, voy a ser feliz, a dedicarme el tiempo que necesitaba, voy a ser yo mismo, voy a abrirme a mis amigos, a sonreír, a conocer a gente y quién sabe si a una persona especial. He tenido la solución en mi mano y la sigo teniendo.

       Por si no pillaras las indirectas te lo diré de otra forma: no quiero estar contigo, no soy feliz y nunca lo seré estando a tu lado, quizás me hayas dado un poco de felicidad, pero era una ilusión. Una ilusión que no quiero vivir durante más tiempo, no quiero estar sólo, pero estar contigo me hace más daño aún.

       Te diría que lo siento y todas esas cosas para quedar bien y hacerte el menos daño posible, pero es que el daño me lo has hecho tú a mí, y no creo que te hagan mucho daño estas palabras después de sólo haberme visto cuatro veces y significando tan poco para ti, o es lo que me parece. Ya no sé qué más decirte, esto se acaba casi ya.

       A partir de ahora no sé lo que pasará, no me lo preguntes porque no lo sé, de todas formas si seguimos hablando en el Messenger, no podré ayudarte con tus problemas, así que para hablar de…. no sé qué... ¿te das cuenta?, es que ni siquiera tenemos de qué hablar… no tenemos nada en común.

       Un consejo, no sé cómo serán los otros chicos con los que salgas o con las personas que te encontrarás en el camino, pero desde luego, si no quieres que pase lo que ha pasado, no te comportes de igual forma que conmigo te has portado. No se puede hacer una relación de la forma que tú la ves. Si te va mejor ahora, conmigo has pinchado.

Hasta siempre.

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