Dos amigos, juventud, ignorancia y divinos tesoros... estos sencillos ingredientes se funden a fuego lento en un modesto ensayo literario a dos bandas a modo de palas de cal y de arena (o de sal y azúcar, siguiendo la analogía culinaria). Relatos de una Noche de Invierno es una recopilación de vivencias desde un punto de vista único, que son dos, al más puro estilo improvisación. Quizá no encuentre verdades fundamentales en estas líneas, o quizá encuentre la senda del unicornio, quizá simplemente se entretenga leyendo un rato, pero, seguramente, y sólo quizá, se dé cuenta usted que en el fondo de nuestro saco de piel, todos somos un poquito iguales y todos tenemos ciertas necesidades, entre ellas la de hacernos preguntas. Sólo entonces comprenderá que son estas preguntas las que nos acompañan cuales maletas, viejas o nuevas, a lo largo del gran viaje que es nuestra vida. Algunas se llenarán con respuestas y conocimiento, aterrador y hermoso, otras se irán vaciando a medida que dejamos de saber o nos desprendemos de bultos. Mas lo importante, al final del camino, es haber usado tantas maletas como nos haya sido posible, porque es lo único que acreditará en nuestra aduana que hemos hecho el viaje de nuestras vidas.

Pasen y vean, la cocina está lista y el horno a punto...


8.-El Poder de una Musa


EL PODER DE UNA MUSA


“Tienes un pelo precioso, y tus ojos de sátiro, con esa sonrisa abismal que no se sabe dónde termina, si en el fondo de tus ojos o en el abismo al que miras”.

      Este capítulo es fruto de una musa que conozco, que me inspira con la belleza de sus palabras, con la delicadeza de sus labios cuando las pronuncia, y con la sensibilidad del alma que la caracteriza. Cuán difícil es encontrar a una musa hoy en día amigos. Son capaces de despertar el más bello recuerdo que puedas guardar e inspirar las más bellas palabras que puedas escribir. Cuando estoy escribiendo esto me parece un poco frío, un poco desangelado, pero pienso en mi musa, me siento y espero a que las palabras brillen por sí solas...

     

      La Naturaleza es muy sabia, es omnipresente, imparte igualdad entre todos los que nos hallamos bajo su amparo y cobijo. Es objeto de estudio de muchos seres humanos, como yo, intentamos entender algo tan complejo como misterioso, y sólo después de intensas investigaciones, conseguimos modelos sencillos que intentan explicar los complicados procesos. Dicen que la ciencia lo que pretende es hacer un mapa de la realidad, pero como todos los mapas, las cosas cambian, y tienen muchos errores. La Naturaleza mantiene ese equilibrio pese a los constantes golpes que le asestamos, imparte problemas y dolor a los más inteligentes y fuertes, y facilidades y alegrías a los menos preparados. Los más fuertes lucharán por ser mejores personas, por amar a aquellas personas a las que aman, por luchar para sobrevivir en esta sociedad tan agresiva, por sostener sus valores y defenderlos, por nadar a contracorriente, para sacar todo lo que una vida les puede ofrecer, e incluso después de hacer todo eso, serán capaces de disfrutar de ello. El resto, vivirá sus vidas, sin ambiciones, sin amor, sin perseguir aquello que quieren. Siempre habrá gente que cultive, que vea cómo crecen sus proyectos mientras los alimenta con cariño, dedicación y amor, podrá disfrutar de su crecimiento infinito, podrá alimentarse de ellos toda la vida. Y en contraposición habrá gente que construya, que utilice materiales más rígidos y fríos para hacerse casas en las que cobijarse, en las que encerrarse, y en las que quedará atrapado… Y tú… ¿cultivas o construyes?


        Una vida sin lucha no tiene mérito. Después de muchos años, me estoy dando cuenta que lo único que he hecho ha sido luchar, como las personas fuertes, y he conseguido mantenerme a flote, defender mis ideales, pero no ha sido fácil, al fin y al cabo, nadie te dijo que fuera fácil. Yo puedo decir con todo mi orgullo que soy científico, lucho por lo que creo. Parece tan simple a primera vista: CIENCIA. Al fin y al cabo sólo es una palabra, es una profesión sin futuro, dicen algunos ignorantes. Somos nosotros los que estamos luchando para conseguir un bienestar para esta sociedad, que nos rechaza cada día. Somos la carne de cañón de la sociedad, de la iglesia, de los políticos… Cada día intentamos que nuestra especie mejore, que los bosques se mantengan como tales que ya es suficiente, intentamos arreglar lo que otros seres como nosotros destrozan. Y cómo se nos paga: la iglesia evitando que investiguemos en ciertos campos, los políticos no haciéndonos caso, sólo se dedican a robar lo que pueden, y la sociedad en ignorarnos y en marginarnos casi a grupos estrictamente de científicos. Señores, nosotros podemos curar la diabetes, podemos mejorar los transplantes, podemos evitar enfermedades genéticas, mejorar la vida de una persona muchísimo, lo único que regalamos es VIDA, ¿acaso es malo?


       Al igual que luchando, llevo muchos años anhelando ese amor, ese cariño de una chica junto a mí, que me comprenda, que me haga ver lo bella que puede ser una vida compartida con otra persona. Yo puedo decir que creo en el Amor, creo que existe, pero aún no he podido experimentarlo en mis propias carnes, no ha corrido por mis venas. La vida atrae a la vida, el amor al amor. Sin embargo lo que he conseguido ha sido fracasar terriblemente en tal empeño. He conocido a chicas realmente maravillosas que lo único que me han hecho ha sido daño cuando les he mostrado mis sentimientos, daño irreparable que se queda como una cicatriz en el corazón. Aun así, cuando me han hecho daño, he podido ver que el amor es infinito, aun con cicatrices en el corazón, la siguiente chica era bañada con esos sentimientos que de nuevo salían de mí, como si mi corazón estuviera intacto. Cuando ésta me volvía a hacer daño, me prometía a mí mismo que ya no mostraría mis sentimientos a una persona querida, pero amigos, eso es ir en contra de tus ideales, y no creo que haya cosa peor que nadar a contracorriente de ellas.


Hay una historia muy bonita que tiene mucho que ver con esto, me la mandó una amiga de Castellón en muy buen momento, quizás cuando más la necesitaba, dice algo así como...


Cuando las cosas en la vida nos superan, cuando las 24 horas al día no  son suficientes, recuerda el bote de mayonesa y el café. Un profesor, frente a sus alumnos de filosofía, sin decir palabra cogió un gran bote vacío de mayonesa y procedió a llenarlo con pelotas de golf.  Después preguntó a los alumnos si el bote estaba lleno.

Los alumnos estuvieron de acuerdo en que sí.  Así, el profesor cogió una caja llena de canicas y la vació dentro del  bote de mayonesa. Las canicas fueron llenando los espacios vacíos entre las pelotas de golf. El profesor volvió a preguntar a los alumnos si el bote estaba lleno. Los alumnos estuvieron de acuerdo, nuevamente, en que sí estaba lleno.

Después el profesor cogió una bolsa con arena y la vació dentro del bote  de mayonesa. Por supuesto, la arena fue llenando todos los espacios  vacíos  y el profesor preguntó de nuevo si el bote estaba lleno. En esta ocasión todos los estudiantes respondieron con un sí unánime. El  profesor, rápidamente, añadió 2 tazas de café al contenido del bote y,  efectivamente, fue llenando todos los espacios vacíos entre la arena.  Los estudiantes reían en esta ocasión. Cuando las risas se fueron apagando, el profesor dijo:


"Quiero que se den cuenta de que este bote representa la vida".


Las pelotas de golf son las cosas importantes como  el amor,  la familia, los hijos, la salud, los amigos  y las cosas que te apasionan. Son cosas que, aunque perdiésemos todo lo demás, y sólo nos quedasen estas, nuestras vidas estarían aún llenas. Las canicas son las otras cosas que nos importan, como el trabajo, la  casa, el coche, etc.

La arena es todo lo demás,  el resto de las pequeñas cosas.  Si pusiésemos la arena en el bote primero no habría espacio para las canicas ni para las pelotas de golf. Lo mismo pasa con la vida. Si usamos todo nuestro tiempo y energías en las cosas pequeñas, nunca tendremos sitio para las cosas realmente importantes.


Pon atención en las cosas que son cruciales para tu felicidad.  Juega con tus hijos si los tienes, date tiempo para ir al médico, ve con  tu pareja a cenar, sal con tus amigas,  ve al cine, practica tu deporte o afición preferida.  Siempre habrá tiempo para limpiar la casa, arreglar un grifo, limpiar, ordenar, estudiar...


Ocúpate de las pelotas de golf primero, de las cosas que realmente importan. Establece tus prioridades, lo demás es sólo arena. Uno de los estudiantes, levantó la mano y preguntó que representaba el café. El profesor sonrió y dijo: "qué bien que me hagas esta pregunta".


 "Sólo es para demostraros que no importa lo ocupada que parezca tu vida, puesto que siempre hay espacio para un par de tazas de café con un amigo”.


( ... )


       Creo que hasta ahora he llenado mi bote de arena, con cosas sin importancia, he invertido mi tiempo en cosas que no me han servido casi para nada. Yo siempre digo que lo hecho, hecho está y el tiempo nunca es perdido, siempre se invierte. Unas veces aprendemos valiosas lecciones en la vida, otras sin embargo, aprendemos muy poco. Pues amigos, os puedo decir que ahora mismo he aprendido a que mi bote de mayonesa está lleno de arena y que no tiene espacio para pelotas de golf. Eso es malo, pero me he dado cuenta, y ese posiblemente es el mejor hallazgo, qué he podido hacer en estos últimos años. He invertido el tiempo en buscar tanto el cariño de una chica que no he visto todo lo que me rodea, los amigos que nunca me han fallado, mi familia que me ha comprendido, y mis estudios, que me llenan de una forma que extrañamente puedo explicar. Porque a veces nos quedamos mirando una puerta que se ha cerrado delante de nosotros, pensamos que podía estar abierta, que nos llevaría a la Felicidad, y justo por eso, no vemos algunas otras puertas que se han abierto, quien dice puertas, dice ventanas de emergencia… y es entonces cuando me pregunto: ¿Merece la pena vivir sin ser feliz? ¿Merece la pena vivir sin ser feliz por una chica? ¿o es que la vida de por sí es triste? Ahora creo que sé la respuesta. No merece la pena estar triste, y menos por una chica que te ha hecho mucho daño. Eso es pasado, no puedes vivir de él, tienes que vivir el presente, disfrutarlo, dejar de mirar esa puerta que se cerró en las narices de golpe y te la destrozó y buscar otra salida. Si te sientas en el camino, hazlo mirando al camino que te queda por andar y no al camino ya andado. Ser mejor persona, ser amable con los tuyos, ser feliz, porque ahora sé que las personas se enamoran de las sonrisas, tenemos que sonreír. Cada situación, cada evento de esta vida, tiene un espacio y un tiempo en el que pasará, no antes, y no después ocurrirá y no en otro sitio. Llevo mucho tiempo desafiando a mi Destino, lo he intentado cambiar decenas de veces, pero eso es imposible. Ahora el Destino me está diciendo que no es tiempo para pensar en ninguna chica, y que me dedique más a mí mismo. Me está diciendo que no vale la pena llorar y llorar amargamente por una chica en la cama, que lo pasaría mal, que reflexione y muy importante, que sea feliz, entonces y sólo entonces, alguna persona se enamorará de mi sonrisa y surgirá algo más bonito que todo lo que me ha pasado hasta ahora. Es como hacer un ejercicio de matemáticas o de química que sabes que puedes hacer, pero ese día no puedes, porque no ves la solución y sin embargo es más sencillo de lo que crees. Al día siguiente, has descansado y en la conversación que has tenido con un amigo se te ocurre la solución por arte de magia.


       Hablar más sobre este tema creo que sería demasiado repetitivo. He llegado a todas estas conclusiones después del capítulo anterior y me siento muy orgulloso, porque voy a ser feliz sin buscar necesariamente la felicidad, solo disfrutándola. Para terminar acabaré con una frase del Destino que tan presente tenemos en nuestras vidas y en ocasiones cerramos los ojos alegando que no podemos ver el camino que tenemos que andar.


No pierdas el tiempo buscando tu destino… él está a punto de encontrarte.

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