Dos amigos, juventud, ignorancia y divinos tesoros... estos sencillos ingredientes se funden a fuego lento en un modesto ensayo literario a dos bandas a modo de palas de cal y de arena (o de sal y azúcar, siguiendo la analogía culinaria). Relatos de una Noche de Invierno es una recopilación de vivencias desde un punto de vista único, que son dos, al más puro estilo improvisación. Quizá no encuentre verdades fundamentales en estas líneas, o quizá encuentre la senda del unicornio, quizá simplemente se entretenga leyendo un rato, pero, seguramente, y sólo quizá, se dé cuenta usted que en el fondo de nuestro saco de piel, todos somos un poquito iguales y todos tenemos ciertas necesidades, entre ellas la de hacernos preguntas. Sólo entonces comprenderá que son estas preguntas las que nos acompañan cuales maletas, viejas o nuevas, a lo largo del gran viaje que es nuestra vida. Algunas se llenarán con respuestas y conocimiento, aterrador y hermoso, otras se irán vaciando a medida que dejamos de saber o nos desprendemos de bultos. Mas lo importante, al final del camino, es haber usado tantas maletas como nos haya sido posible, porque es lo único que acreditará en nuestra aduana que hemos hecho el viaje de nuestras vidas.

Pasen y vean, la cocina está lista y el horno a punto...


0.- Prólogo: Barra Libre


BARRA LIBRE... un pequeño prólogo




             “Y lo mejor recién empieza, está servida ya la mesa”.

            No sé si alguien reconocerá esta frase pero pertenece al estribillo de una canción que sonó en el equipo musical de mi coche durante largos kilómetros de mi último viaje de vacaciones familiares, por allá, en tierras de Jaén. Es una buena frase para empezar, para empezar cualquier cosa, sea lo que sea esto, que ya veremos qué será. De momento vaya por delante la reflexión de la música, si ha tenido un mal día, una mala semana, un mal mes, un mal año o una mala racha muy larga recuerde que… bueno, mejor no recuerde nada, si ha sido tan malo mejor olvidarlo todo mirando al futuro y no acordarse de nada. Las lecciones morales y los consejos de taberna ya se irán desarrollando con el pasar de ratón o páginas, yo me entiendo, que ya es bastante. La de vueltas que da la vida, ya lo decía mi bisabuela, qué gran verdad. Aunque lo más importante no es darlas ni dejárselas dar, sino salir más fuerte en cada una de ellas, ¿o tal vez no? No sé, si ni Sócrates ni Platón sabían nada qué diablos voy a saber yo que ni nombre tengo, jejeje. Qué raro es el mundo, parece que lo hayan hecho a propósito, pero un loco o un artista, no se equivoquen. A veces muchas cosas se juntan, se suman, se encierran en un sótano repleto de piedras y de pronto… ¡pum! Si el pum es bueno o malo no es cosa de juzgarlo yo, más bien diría aquello tan circense y entrañable de pasen y vean, qué recuerdos, qué añoranzas y cuántos pesares, cuánta inocencia perdida, qué desastre. Desastre sin solución porque una vez se vea o experimente algo ya nunca más será como la primera vez y, las cosas, las experiencias, señoras y señores, no son infinitas ni mucho menos. Quizá aquí empiece el gran consejo existencial, quizá lo rechacen o quizá les parezca tontería pero el hecho en sí es claro: quien disfruta y vive al máximo su primera experiencia, sea del tipo que sea, nunca se arrepentirá de haberla desperdiciado, en caso contrario esto es irrecuperable por mucho que nos lamentemos y esta es una de las grandes verdades del cruel universo que nos rodea.
            A continuación verán ustedes otras verdades, grandes invenciones y cuentos de cuna o para no dormir, obstáculos insalvables con titánicas contradicciones, historias de amor apasionantes con fatales desenlaces, casi todo con cierto toque de humor, sarcasmo, melancolía y esperanza. Aprenderán de estos errores y estos aciertos mas luego cometerán los mismos si bien no los hayan cometido ya. Pero lo más importante es que cada noche tendrán una profunda historia para contar, seguramente no a sus amigos o pareja, sino a su fiel y atenta mascota o a su propio subconsciente ya que es del gusto de poca gente saber u oír de estas cosas, al menos, en apariencia.
            No agrado de largos prólogos e introducciones por lo que ya les he más que martirizado con esto. Si les pica la curiosidad y se sienten preparados, invitados quedan a la función de esta noche en nuestra casa de grillos. Les deseamos un más que seguro feliz viaje por aquello tan normal y cotidiano que llamamos vida. Que lo disfruten.

0 comentarios:

Publicar un comentario