Dos amigos, juventud, ignorancia y divinos tesoros... estos sencillos ingredientes se funden a fuego lento en un modesto ensayo literario a dos bandas a modo de palas de cal y de arena (o de sal y azúcar, siguiendo la analogía culinaria). Relatos de una Noche de Invierno es una recopilación de vivencias desde un punto de vista único, que son dos, al más puro estilo improvisación. Quizá no encuentre verdades fundamentales en estas líneas, o quizá encuentre la senda del unicornio, quizá simplemente se entretenga leyendo un rato, pero, seguramente, y sólo quizá, se dé cuenta usted que en el fondo de nuestro saco de piel, todos somos un poquito iguales y todos tenemos ciertas necesidades, entre ellas la de hacernos preguntas. Sólo entonces comprenderá que son estas preguntas las que nos acompañan cuales maletas, viejas o nuevas, a lo largo del gran viaje que es nuestra vida. Algunas se llenarán con respuestas y conocimiento, aterrador y hermoso, otras se irán vaciando a medida que dejamos de saber o nos desprendemos de bultos. Mas lo importante, al final del camino, es haber usado tantas maletas como nos haya sido posible, porque es lo único que acreditará en nuestra aduana que hemos hecho el viaje de nuestras vidas.

Pasen y vean, la cocina está lista y el horno a punto...


21.-San Valentín


SAN VALENTÍN



Hoy es martes, un martes cualquiera. Me voy a levantar pronto por la mañana para ir a una clase que no sé si tengo y después más y más clases. Comer y descansar un poco para reponer fuerzas. Por la noche harán la programación típica de los martes, casi siempre aburrida y monótona sin un ápice de calidad. Un día como cualquier otro. Para mayor de las suertes, hoy es San Valentín, día comercial donde los haya. Todo está inundado de cosas rojas, de corazones, de tartas cursis de color de rosa que ponen “Te quiero”, hasta las tiendas de los chinos, es todo un acontecimiento. Es un acto consumista de cosas inútiles con las que se intenta demostrar que la quieres por el simple mero hecho de haberle comprado una tarta, cuando lo importante es cuidar a tu pareja durante todo el año, dándole el mejor de los regalos, el amor. Que por cierto, he estado investigando el porqué de esta celebración consumista y me he encontrado la sorpresa de ver que hay más de tres comienzos de esta leyenda, unos dicen que fue un rey, otros un sacerdote, y otros que fue una continuación de una fiesta pagana. De todas formas este año está siendo innovador, han hecho una cosa para regalar que es asombrosa, o al menos a mí me lo parece... poner una foto de la pareja en cuestión dentro de una rosa… sí, sí, impresa en los pétalos de una rosa o algo así he oído. Y digo yo, ¿no será mejor regalarle un marco con una foto de ambos ampliada, bonita, que dure mucho tiempo y no hasta que se marchite la rosa? A lo mejor soy un bicho raro, pero creo que es mejor, al menos es más lógico. Incluso preferiría regalar una rosa o un ramo de rosas sin fotografía, bien adornado, son bonitas y aunque no duren para siempre, al menos la foto no se marchita. Lo bueno de todo esto es que después del 14 de Febrero, todo desaparece de las tiendas, es que no queda nada absolutamente... y mi pregunta es la siguiente, ¿y si hay alguien que quiere regalarle una tarta cursi de color rosa el 16 de Febrero, no puede? Y lo que más me atormenta es si podré poner una foto en una rosa pasado el 14 de Febrero, no creo que hoy pueda dormir hasta que me lo aclaren.

      Porque... ¿dónde están los caballeros que le hacen detalles a sus parejas muy gentilmente cuando menos se lo esperan? Esos son los que más se valoran, sin ningún motivo en especial, para demostrar que estás ahí, que la quieres, que todos los días piensas en ella, todos y cada uno de los días. Creo que ese es uno de los motivos por el que escribo estas líneas. No voy a regalar tartas rosas, ni rosas con fotos que se marchiten. En lugar de eso voy a escribir unas palabras especiales a una chica muy especial que seguro que ahora mismo me va a dedicar una sonrisa cuando lea que es para ella. Es posible que lo haga el día de San Valentín aprovechando la ocasión, pero no es el primer detalle ni el último para sorprenderla y para decirle una vez más que la quiero con toda mi alma.

      Porque hoy no es un día como otro cualquiera. Hoy es un día muy especial. Hoy será un día en el que quede poco para que llevemos un año saliendo juntos. Hoy es un día en el que te echo muchísimo de menos, contando los días que quedan para verte de nuevo y darte un beso. Tengo tiempo para quererte pero los segundos se acaban, no me da tiempo a decirte, a besarte con sentimientos, a estremecerte con caricias, tengo tiempo para amarte si este segundo es eterno. Me gustaría tenerte cerca de mí, segundo a segundo, todo el tiempo del mundo para poder decirte cosas con gestos y caricias que no puedo decirte con palabras. Gestos que te lleguen al corazón y los sientas como yo los siento. Estar a tu lado, contemplarte, mirarte, besarte, sentirte cerca, saber que existes y que eres dueña de mis sueños más profundos. Son esos sueños, todas las noches en los que apareces junto a mí, deseando que cuando despierte estés a mi lado.

      Por estas palabras, por estos sentimientos y por lo que yo siento por ti, hoy es un día muy especial, no por ser San Valentín, sino porque un día más te siento cerca y estás a mi lado. Hoy es un día especial, anoche soñé contigo; mañana será un día especial, me levantaré pensando en ti, y pasado mañana también será especial porque te diré: Te quiero, te quiero, y te quiero.

      Para la chica de mis sueños, y la inspiración de estas palabras, para ella, por siempre...

      Te Quiero. . .

0 comentarios:

Publicar un comentario