Dos amigos, juventud, ignorancia y divinos tesoros... estos sencillos ingredientes se funden a fuego lento en un modesto ensayo literario a dos bandas a modo de palas de cal y de arena (o de sal y azúcar, siguiendo la analogía culinaria). Relatos de una Noche de Invierno es una recopilación de vivencias desde un punto de vista único, que son dos, al más puro estilo improvisación. Quizá no encuentre verdades fundamentales en estas líneas, o quizá encuentre la senda del unicornio, quizá simplemente se entretenga leyendo un rato, pero, seguramente, y sólo quizá, se dé cuenta usted que en el fondo de nuestro saco de piel, todos somos un poquito iguales y todos tenemos ciertas necesidades, entre ellas la de hacernos preguntas. Sólo entonces comprenderá que son estas preguntas las que nos acompañan cuales maletas, viejas o nuevas, a lo largo del gran viaje que es nuestra vida. Algunas se llenarán con respuestas y conocimiento, aterrador y hermoso, otras se irán vaciando a medida que dejamos de saber o nos desprendemos de bultos. Mas lo importante, al final del camino, es haber usado tantas maletas como nos haya sido posible, porque es lo único que acreditará en nuestra aduana que hemos hecho el viaje de nuestras vidas.

Pasen y vean, la cocina está lista y el horno a punto...


22.-Un Día Cualquiera


UN DÍA CUALQUIERA



Cada vez que respiras, cada paso que das, cada sonrisa que me dedicas, cada beso que me robas, cada suspiro, cada abrazo, cada mirada en esos ojos tan profundos que tienes, eres increíble, y por eso te quiero. Cada caricia, cada gesto que te hago, cada vez que respiras, yo estaré a tu lado, dándote lo que necesites. Cada vez que respiras, mi corazón late por ti, anhelando estar a tu lado para sentir tu corazón, cómo palpita, cómo desprende esa energía que tanto me gusta de ti, mi corazón se volvió loco cuando te vio y casi estalla de emoción cuando te di el primer beso. Ahora cada vez que te veo no puedo hacer otra cosa que sonreír por poder estar contigo y mi corazón late y late cada vez más fuerte, te siente cerca y escucha cómo respiras. Por esto y por mucho más, hoy como nunca, te echo de menos, contando cada segundo para estar contigo y volver a sentir cosas contigo que no había sentido nunca. Es una sensación maravillosa.


        Hoy más que nunca, me gustaría decirte lo que ya sabes que siento por ti, y como ves nunca me faltan palabras bonitas para decirte. Y por eso, un día cualquiera, me siento en el teclado y con todo el cariño que te tengo, te escribo:


        Te quiero...


                                                                       Tony

0 comentarios:

Publicar un comentario