Dos amigos, juventud, ignorancia y divinos tesoros... estos sencillos ingredientes se funden a fuego lento en un modesto ensayo literario a dos bandas a modo de palas de cal y de arena (o de sal y azúcar, siguiendo la analogía culinaria). Relatos de una Noche de Invierno es una recopilación de vivencias desde un punto de vista único, que son dos, al más puro estilo improvisación. Quizá no encuentre verdades fundamentales en estas líneas, o quizá encuentre la senda del unicornio, quizá simplemente se entretenga leyendo un rato, pero, seguramente, y sólo quizá, se dé cuenta usted que en el fondo de nuestro saco de piel, todos somos un poquito iguales y todos tenemos ciertas necesidades, entre ellas la de hacernos preguntas. Sólo entonces comprenderá que son estas preguntas las que nos acompañan cuales maletas, viejas o nuevas, a lo largo del gran viaje que es nuestra vida. Algunas se llenarán con respuestas y conocimiento, aterrador y hermoso, otras se irán vaciando a medida que dejamos de saber o nos desprendemos de bultos. Mas lo importante, al final del camino, es haber usado tantas maletas como nos haya sido posible, porque es lo único que acreditará en nuestra aduana que hemos hecho el viaje de nuestras vidas.

Pasen y vean, la cocina está lista y el horno a punto...


24.-Después de Todo


DESPUÉS DE TANTO TIEMPO



“Si tan sólo me dejaran llevar una cosa a una isla desierta, me llevaría un ordenador y si sólo me permitieran hablar con una persona, tú serías mi único contacto...”



      Todo empieza con algo... un beso, una frase, un gesto, una caricia, un abrazo... todo es provocado por algo. Todas las palabras que componen este pequeño relato fueron inspiradas, sacadas de mi mente gracias a un consejo que me dio una buena amiga, uno de los buenos, de los que te hacen pararte a pensar.


      Después de tanto tiempo te das cuenta que los consejos no son algo milagroso. Según la Real Academia, un consejo es un parecer o dictamen que se da o toma para hacer o no hacer algo. Tomar un consejo de alguien es consultar lo que se debe ejecutar o seguir en algún caso dudoso. Pero sin embargo, un consejo, por muy bueno que sea, tiene dos pequeños defectos: las personas que los dan suelen ponerlos poco en práctica, es decir, son mejores donantes que receptores de consejos; el otro inconveniente es que, o descubres el consejo que te han dado por tus propias experiencias y vivencias, o habrá caído en saco roto. Lo mejor de los consejos, y lo mejor de éste en particular es que me ha hecho pensar, y mucho, y por ello estoy escribiendo estas palabras, que como poco son de agradecimiento y como mucho, de un cariño inimaginable para la persona a la que se lo escribo...


      Después de tanto tiempo y de encontrarte en ciertas situaciones, te paras en el camino de la vida. Te paras y te preguntas... reflexionas... ¿Por qué estoy aquí? ¿Qué es lo que me ha traído hasta aquí? ¿Hacia dónde camino? Nuestro presente es tan sólo el cúmulo de circunstancias y experiencias vividas en nuestro pasado, nos define, nos modela, nos hace crecer y andar en ciertas direcciones. Es verdad eso que dicen que el pasado siempre termina llamando a tu puerta. A veces con buenos recuerdos, a veces con malas experiencias, recordándote cosas tan contradictorias que volverían loca a una persona cuerda. Pero queridos amigos, siento comunicaros que el tiempo no lo cura todo, quizás filtre algunas cosas, las buenas, y las deje en tu memoria, relegando las malas a un extremo olvidado de nuestra mente consciente. Qué difícil es olvidar, aquel beso, aquel sitio, aquella conversación tonta con la que tanto te reíste hablando de un deporte absurdo lleno de fiambreras y tíos con patines y escobas, aquellas despedidas en la estación, aquellos paseos, aquel banco en el que pasaste momentos para enmarcar... hay tantas cosas que no quiero olvidar...


      Después de tanto tiempo, surge en tu cabeza un maremagno de recuerdos, fotos, imágenes, sentimientos, conversaciones, sensaciones, todas buenas, filtradas por el tiempo y mantenidos todos por unos pilares robustos con el letrero de “amistad” pintados en ellos. Todos buenos recuerdos. Ahora puedo decir algo que no dije en su día, y es que después de tanto tiempo, me doy cuenta de lo que perdí cuando te perdí y lo que he encontrado, sí, después de tanto tiempo...


      Porque amigo, después de tanto tiempo, y de tantas vivencias experimentadas, lo que te recomiendo es que te pares a pensar, reflexiones, y quién mejor que tú para darte tus propios consejos. Después de todo este tiempo, he aprendido lecciones valiosísimas, que una vez más, casi nunca pongo en práctica. Podría poner un compendio de todos los consejos que os daría después de tanto pensar, pero sólo voy a poner uno, el más importante, el que sobresalía entre todos...



“Nunca es tarde para recuperar una amistad”.



      He llegado a escribir cosas en mi vida que han dejado de tener sentido cuando han sido leídas tan sólo una vez, y he escrito frases y párrafos enteros que albergaban sentimientos que no han variado desde que se originaron, sentimientos de tristeza, rencor, alegría, impotencia, cariño, amor... Las palabras se las lleva el viento, lo escrito también, pero lo que siempre perdurará serán los hechos, que al fin y al cabo nos definen con cada gesto, cada acción. Somos lo que hacemos, y esta persona me ha demostrado que su amistad es maravillosa. Eso no se lo podría llevar ni el más fuerte de los vientos del norte, que sopla impasible arrastrando a su paso aquello que encuentra... esto no se lo podrá llevar jamás...





Las palabras que hoy he escrito son para

Alguien muy especial:

Una amiga que me ha apoyado siempre

Recordándome que después de todo,

Aún quedan personas increíbles en esta vida...

0 comentarios:

Publicar un comentario